La Tragedia de Occidente: Expandirse y Morir

Ryan Andrews

Comenzó con la Ilustración. Las condiciones sociales necesarias pudieron haberse desarrollado en los siglos anteriores y quizás las condiciones biológicas necesarias se desarrollaron milenios antes de eso, pero nuestra historia real, per se, comienza con la Ilustración. Ahí es cuando realmente nació Occidente. Es cierto que Europa ha sido una cultura y una civilización distinta, e incluso antes de la Ilustración destacó del resto en muchas de las mismas maneras que hoy. Sin embargo, la Ilustración no fue sólo el comienzo de una nueva era en la historia del hombre occidental, sino en la historia de la humanidad. En un sentido muy real, es el comienzo de la verdadera historia del mundo. Y este principio, oportunamente, la narrativa global, que se ha unido a la historia del mundo por primera vez, ha sido el impulsor de Occidente hacia un Universalismo cada vez más universal. Sin embargo, como parte del esfuerzo para hacer universal sus valores universales, Occidente está sacrificando esos mismos valores. La Tragedia de Occidente es que el principio es también el final.

Al menos ésa es mi teoría. Y creo que debería decir desde el principio que se trata de una teoría muy general. No estoy aquí para evaluar las motivaciones de la burguesía pre-revolucionaria o la destrucción forjada por los idealistas alemanes o examinar los métodos desviados de la escuela de Frankfurt. Aunque son importantes y dignos sujetos de investigación, en última instancia, son sólo detalles. Han influido en los detalles de nuestro curso de la civilización, pero no echaron a andar el tren, y no son necesarios para mantenerlo en movimiento. La Ilustración misma está en la raíz de nuestra situación actual, así que mi trabajo aquí es alejarme de los detalles y trazar la línea de tendencia secular desde allí hasta aquí. La Ilustración es el punto de partida porque allí es donde comienza la línea de tendencia.

Desde la Ilustración, con su rebelión individualista y meritocrática contra los privilegios heredados, la tendencia social dominante ha sido la expansión de la categoría del “nosotros” para incluir cada vez más a los “otros”. Inicialmente, el “nosotros” eran los hombres blancos de viejas familias, luego fueron los hombres blancos de los niveles medios, independientemente de su linaje. Luego empezó a incluir a todos los hombres blancos. Después, a todos los hombres y mujeres blancos y, a la larga, a las personas de cualquier raza. (Dependiendo de tus parámetros preferidos, puedes ordenar estos dos último de forma diferente.) La línea de tendencia ha sido la misma para la tolerancia religiosa; y el movimiento por los derechos de los gay ha seguido también la misma senda.

La idea de la aceptación por su propio bien ha estado siempre ahí, pero el motor de partida ha sido la creencia en la universalidad de nuestros valores. Pocos europeos de los siglos pasados pensaron en sus súbditos coloniales como sus iguales, pero creían que su regla imperial era una “misión civilizadora”. En muchos sentidos, esto olía como una justificación ad hoc, pero no era totalmente falso; ellos impartían sus instituciones, la religión y los valores a los nativos.

Hasta ahora, ésta es una opinión académica razonablemente común; los imperios coloniales se han ido, pero el multiculturalismo es sólo un medio nuevo y más apacible del imperialismo. Donde rompo con este entendimiento ortodoxo es en mi evaluación de los resultados. Un típico académico no-radical podría concluir que, a pesar de —o tal vez debido a— concesiones superficiales al multiculturalismo, los valores fundamentales de Occidente son más ascendentes que nunca. Y sí, en términos generales, el Universalismo igualitario es más fuerte que nunca, pero en casi todos los demás, Occidente se está borrando en nombre de la expansión.

Si sumamos las sustancias ab, y c a la sustancia d, diluiremos la sustancia d. Eso es lo que hicimos (es decir, multiculturalismo/diversidad) y eso es lo que tenemos, pero esta fórmula no es toda la ecuación. Si la meta es lograr una igualdad entre dos desiguales, el instinto natural es echar abajo a uno y poner al otro por encima — ante las injusticias, la igualdad ante la ley no es suficiente. Éste es el significado esencial y la motivación detrás del doble estándar anti-blanco institucional y cultural. Y si Occidente necesita echar abajo a los blancos con el fin de permitir la integración del resto, Occidente mismo también debe ser echado abajo, por lo menos retóricamente. La historia occidental es vista como una historia blanca; la cultura occidental es una cultura blanca; los logros occidentales celebrados del pasado son vistos como logros blancos. Así que si la creencia en la supremacía blanca es un obstáculo para el espíritu occidental de igualdad y tolerancia, también lo es la creencia en la supremacía occidental. (Si esta progresión no es necesariamente lógica, es por lo menos una reacción totalmente comprensible y humana).

Pero ¿y qué? La historia occidental es tan a menudo descuidada o enmarcada como un registro de opresión y explotación; así que decimos “Felices Fiestas” en lugar de “Feliz Navidad”; así que algunas escuelas en Europa han quitado la carne de cerdo de sus menús para no ofender a los musulmanes; así que algunas escuelas en el suroeste de Estados Unidos prohíben a los estudiantes el exhibir la bandera norteamericana para evitar ofender a los de ascendencia mexicana; así que ninguno de los padres fundadores tienen feriados nacionales en su honor, mientras que Martin Luther King sí. ¿Y qué? El imperialismo cultural de estilo post-moderno aún podría reclamar el éxito: tenemos democracia, tenemos libertad de expresión, tenemos racionalidad, tenemos meritocracia; la Ilustración vive, y entre más gente que nunca antes. ¿Y qué pasa si los occidentales son hechos sentir enajenados de sus antepasados? — ahora sabrán cómo sienten los descendientes de esclavos. La Ilustración siempre estuvo destinada a ser un freno con el pasado; estamos creando a una nueva persona humana.

Y si eso fuera todo, tal vez todavía podríamos contar esto como un triunfo de una especie de humanismo inhumano, pero en el camino al Universalismo,  la “diversidad”, los medios, se convirtieron en los fines. Y ahora, incluso las creencias abstractas básicas, los valores occidentales “universales”, son dejados de lado mientras Occidente se derrumba sobre sí mismo.

¿Libertad de expresión? El discurso de odio discurso no es libertad de expresión, y si estás hablando contra la diversidad, entonces es discurso de odio. Sí, todavía tenemos la primera enmienda en los Estados Unidos, pero cuando gente justifica intentos de silenciar a los enemigos políticos por medio de la protesta y el boicot como ejercicio de su propia libertad de expresión, es obvio que lo racional detrás de la idea de la libertad de expresión se ha perdido en ellos. Lo que es sorprendente, porque el fervor por la diversidad también ha asestado un fuerte golpe al discurso racional. La noción de que las ideas pueden ser, o deberían ser, juzgado en y de sí mismas se considera actualmente como una herramienta de opresión masculina blanca heterosexual. Lo que importa no es la idea, sino la persona que tiene la idea; ¿Cuál es su motivación? ¿Y tiene el derecho de la “experiencia de vida” para posicionarse sobre este tema? Si es un hombre blanco, y el tema tiene algo que ver con raza o sexo, con seguridad se puede ignorar su opinión.

El principio de la meritocracia también choca contra la doctrina de la diversidad y una vez más, gana la diversidad. Sé que afirmar que la acción afirmativa es una afrenta a la meritocracia es un viejo y agotado argumento, pero eso no lo hace menos cierto. Mi principal punto aquí, sin embargo, es que la principal justificación legal para la acción afirmativa no es lo que hace por los errores del pasado, sino que promueve la diversidad. La mayoría de los estadounidenses no se da cuenta, pero desde hace décadas, el fundamento real de acción afirmativa ha sido que la diversidad es buena.

La comodidad material sigue siendo una alta prioridad, como es en la mayoría de las sociedades, pero si tenemos un credo espiritual, ése es que la diversidad es buena. Así es la libertad, por supuesto, pero si cada uno se hace bien, la diversidad es libertad y la libertad es diversidad.

Occidente creía que había descubierto valores universales, así que se dedicó a hacer universales esos valores. El resultado es un paradójico Universalismo de diversidad que ha socavado los mismísimos valores que pretendía propagar. Sólo el espíritu de la tolerancia y la igualdad se mantiene.  Todo el resto de Occidente se disuelve en la masa de sus piezas recién asimiladas.

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No lean en esto más que lo que dice. Mientras nuestra tragedia en desarrollo surge naturalmente de la Ilustración, no es el resultado inevitable. Si Francia y los Estados Unidos/Reino Unido no hubieran surgido como potencias dominantes, las cosas hubieran sido distintas. Si la Derecha hubiera tenido una mayor imaginación moral, las cosas podrían haber sido diferentes. Y no veo ninguna evidencia convincente de que los blancos son “demasiado idealistas” o “demasiado altruistas” para el Etnonacionalismo. Muchas veces en el pasado, los blancos han demostrado ser muy receptivos al Etnonacionalismo. La base moral de nuestro Etnonacionalismo debería ser idealista y altruista de todos modos — debería ser ilustrada.

Ryan Andrews es el autor de The Birth of Prudence, el cual fue publicado por VDare el año pasado.

Traducción por Francisco Albanese.

Enlace original en: http://www.radixjournal.com/journal/2015/4/15/the-tragedy-of-the-west-expand-and-die

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