Traducciones

La Tragedia de Occidente: Expandirse y Morir

Ryan Andrews

Comenzó con la Ilustración. Las condiciones sociales necesarias pudieron haberse desarrollado en los siglos anteriores y quizás las condiciones biológicas necesarias se desarrollaron milenios antes de eso, pero nuestra historia real, per se, comienza con la Ilustración. (más…)

EE.UU.: ¿amigos, aliados, adversarios o enemigos?

Artículo publicado originalmente como “Les USA: amis, alliés, adversaires ou ennemis?”. Traducción por F. Albanese.

En varios de mis libros he criticado siempre dos posiciones: el antiamericanismo obsesivo de rigidez ideológica y atlantismo de sumisión, la americanolatría. Demonizar a los Estados Unidos es también inconsecuente como idealizarlos. He aquí un resumen de una posición que podría ser llamado como «gaullista».

Una política exterior para el imperialismo inconsistente

En el campo de la política exterior, desde el desastre de Vietnam, las acciones bélicas de Washington se han multiplicado, algunas más contraproducentes que otras, pero siempre animadas por estos dos objetivos: mantener a Europa en sumisión y rodear a Rusia para evitar que se convierta en una gran potencia. En los Balcanes, Afganistán, Irak y en Oriente Medio, las operaciones de guerra de Estados Unidos, a través de pseudo-coaliciones ilegales respecto a las Naciones Unidas, siempre han llevado al caos y a la guerra civil. Con consecuencia de esto, se refuerza por todas partes al islamismo y su barbarie, se desestabilizan regiones enteras donde los cristianos son perseguidos y todo esto para una democracia a la americana, que jamás ha experimentado ni el más leve indicio. La política internacional de Washington, belicista por esencia, oportunista por necesidad, es una marcada mezcla de ingenuidad y cinismo, de grandes principios acuosos principios y de prácticas de la CIA, el ejército de los EE.UU. o de la NSA que violan alegremente la ley. Y traicionan a los «aliados» cuando es necesario.

En el caso de Ucrania donde Washington intervino abiertamente, se trató de provocar a Rusia y de lanzar contra ella una nueva guerra fría de mediana intensidad, con el fin de evitar a toda costa un eje París-Berlín-Moscú, romper la economía rusa, desestabilizar el régimen político, para eliminar cualquier influencia rusa de la esfera natural de Europa central, así como de ampliar la OTAN lo más al Este posible, en violación de los acuerdos al el momento de la disolución de la URSS.

También debemos señalar los errores, las revocaciones, la ingenuidad de la diplomacia estadounidense, incluyendo a Arabia Saudita, Pakistán, Irán… Con una total falta de coherencia entre, por ejemplo, el fanatismo de los neoconservadores bajo George Bush y la administración de Obama, que parece ya no tener una doctrina clara. Incluso comparado al aliado israelí. Con Obama, un indeciso, que no es de una línea constante, los EE.UU. improvisan una política exterior poco legible, repartido entre las «tres hermanas»: la CIA, el Pentágono y el complejo militar-industrial.

Un Estado estratégico económicamente muy eficiente

Contrariamente a Europa y en particular a Francia, los Estados Unidos son otra vez el primer motor del crecimiento global, con un aumento del 15% de la productividad laboral, una reubicación de las empresas, explotación de gas y petróleo de esquisto y especialmente a través de su liderazgo absoluto en la economía de la revolución digital. Obama dijo el 17 de febrero pasado, con un imperialismo tranquilo: «nosotros poseemos Internet. Nuestras empresas crearon, se ampliaron, se desarrollaron a un nivel que nadie puede competir con nosotros». Las consecuencias de la dominación no compartida de la economía digital mundial por los Estados Unidos es crítica y no sólo en el espionaje sin cuartel. Ellos compensan una retirada estratégica y la erosión de la Pax Americana por medio de un imperialismo tecnológico masivo que China y la Rusia tratan de contrarrestar, pero que Europa, estupefacta y sumisa, deja de lado. «Europa está totalmente rendida al oligopolio del Internet americano. […] Dominante en el año 2000, la industria de las telecomunicaciones europeas se derrumbó. Las instituciones europeas han demostrado ser igualmente eficaces al prohibir el surgimiento de una industria continental, al dejar el campo abierto a las empresas norteamericanas», señala Nicolas Baverez (en “La guerre d’Internet aura bien lieu”, en Le Figaro, 23/02/2015). La creación de un ‘Internet Europeo’ es demandada por Angela Merkel, en vano…Véronique Morali, quién dirige Webedia y que es una de las personalidades más influyente de los informáticos europeos, afirma (ibíd.): «Los Estados Unidos, con gigantes como Google, Facebook, Amazon o Twitter claramente ganado la batalla de la potencia […] Sólo grupos chinos son capaces de competir. Europa ha perdido la batalla.» Por el momento.

En todo caso, el estado estratega americano ha sido capaz de promover en tan sólo quince años, a partir del ecosistema de California y por una política económica a la par que soberana y liberal, un instrumento tecno-económica de dominación y de control global. Esto está lejos de los despojos de los enarques sobre el colbertismo colectivistas o el «modelo social francés».

Una hegemonía aceptada por los europeos y no impuesta

Denunciar al «imperialismo» americano, como tal, es estúpido porque cada gran poder es necesariamente imperialista, es decir, busca la dominación. Lo que nosotros debemos criticar, es la forma del imperialismo americano y que es contra-productivo para los mismos EE.UU. en un mediano plazo, porque crearán enemigos por todas partes y multiplicarán el contra ellos el odio y resentimiento terco. Por otro lado, este desagradable imperialismo norteamericano es alimentado por la misma debilidad y sumisión europeos, proporcionando las varas de oro para que consiga vencer.

Por ejemplo, en la actual negociación del nuevo tratado de libre comercio UE -EEUU, que es un vergonzoso tratado desigual, los europeos son los únicos responsables de su propia capitulación. Los europeos nunca se han atrevido a protestar seriamente contra los privilegios jurídicos internacionales que los estadounidenses otorgan, tales como sanciones, multas y adendas que imponen unilateralmente a los países y empresas que desafían su imperium.

En cuanto a la naturaleza de la «dominación cultural americana», que se presenta desde hace décadas, es un debate donde, otra vez entrampada, la culpa volvió completamente a los europeos que deberían preguntarse la cuestión de su propia creatividad cultural en vez de culpar a otros. Pienso en particular que “la excepción cultural francesa”, con su sistema de subvenciones cuasi-soviéticas de obras mediocres, con los costosos privilegios de estos asistidos que son los intermitentes del espectáculo.

Globalmente, la dominación cultural, tecnológica, política de Estados Unidos es más bien el resultado de un vacío y una inquietud europea que de una brutalidad americana. Donde el estado estratega americano asiste a sus empresas, el estado francés colectivista practica barreras administrativas y fuertes impuestos, desalienta el trabajo y la competitividad. Por otro lado, Europa aplica la regla de competencia desenfrenada que conduce a la preferencia económica extranjera (es liberal donde no debería y no lo es donde debería serlo). Los EE.UU., ellos, se comprometen en la preferencia económica nacional (Buy American Act). Las dos potencias que en la actualidad contienen al unilateralismo estadounidense son Rusia y China. Habiendo sacrificado sus presupuestos militares, así como sus ambiciones en la economía digital, los europeos no deberían sorprenderse de ser dependientes de la OTAN y los gigantes  transatlánticos de Internet.

Describir la naturaleza de los Estados Unidos

En cualquier caso, los Estados Unidos no puede ser calificados como enemigos por los europeos, en particular por los franceses, como hacen algunos círculos extremistas de izquierda como de derecha. El verdadero enemigo, fundamental, tiene el rostro de aquéllos que han cometido los atentados a principios de enero y las fuerzas que están detrás de ellos y llevando a cabo, con la complicidad de una oligarquía ciega, la colonización y la islamización de Europa. Los Estados Unidos, sin embargo, pueden ser calificados como adversarios, de competidores muy duros, particularmente en las áreas tecno-económicas y estratégicas, como China. El amigo verdadero natural de Europa debe ser la Rusia y esto, en todos los campos, porque pertenecemos a la misma casa común continental. Sea dicho que, dependiendo de las circunstancias y en algunos temas, especialmente contra el islamismo, los Estados Unidos pueden ser aliados. Sin embargo, uno siempre puede soñar, hasta que sea demasiado tarde, con una alianza general de todos los pueblos del mismo origen y de la civilización europea…

Neo-reacción y nihilismo

Brett Stevens

Cuando el grupo de nuevos movimientos dedicados a rechazar 1789 utilizando razonamiento moderno — nueva derecha, neo-reacción, ilustración oscura, píldora roja y similares — alcancen su madurez y empiecen a deteriorarse por la inevitable proliferación de direcciones divergentes internas, sus lecciones fundamentales serán absorbidas en el universo de ideas del conservadurismo. (más…)

Religión Civil Racial

Greg Johnson

Para mis propósitos, definiré religión como la práctica común de honrar lo sagrado. Por lo sagrado, no me refiero necesariamente a un dios o dioses ni a ningún ser sobrenatural, inmanente o trascendente.  A lo que me refiero es al bien supremo en cualquier sistema de creencias, con lo cual todos los valores inferiores deben diferir y, en un conflicto, ser sacrificados. (más…)

Nueva Derecha contra Vieja Derecha

Publicado originalmente como «New Right vs. Old Right«, por Greg Johnson en Counter-Currents. Traducción por F. Albanese.

¿Qué es lo “nuevo” de la Nueva Derecha Norteamericana, y cómo se relaciona con la “Vieja Derecha”?

Antes de poder responder eso, necesito clarificar lo que la Vieja Derecha y la Nueva Derecha tienen en común y lo que las diferencia de la falsa derecha de hoy, es decir, los partidos actuales de centro-derecha y todas las formas de liberalismo clásico. 

La verdadera Derecha, tanto en sus versiones Vieja y Nueva, está fundada en el rechazo a la igualdad humana como hecho y como norma.

La verdadera derecha abraza la idea de que la humanidad es y debería ser desigual, es decir, diferenciada. Los hombres son diferentes de las mujeres. Los adultos son diferentes de los niños. Los sabios son diferentes de los necios, los inteligentes de los estúpidos, los fuertes de los débiles, lo bello de lo horrendo. Estamos diferenciados por raza, historia, idioma, religión, nación, tribu y cultura. Estas diferencias importan, y debido a que importan, toda la vida se rige por jerarquías reales de hecho y de valor, no por la quimera de la igualdad.

La verdadera derecha rechaza la rama y la raíz del igualitarismo.

El derecho real tiene tres especies: la sociedad tradicional, la Vieja Derecha y la Nueva Derecha.

Toda sociedad tradicional conocida por el hombre es anti-igualitaria. Todas las formas de sociedad tradicional han sido destruidas, o están en proceso de ser destruidas — por la sociedad de masas moderna e igualitaria.

Para nuestros propósitos, la Vieja Derecha significa Fascismo, Nacionalsocialismo y otros movimientos nacionales-populares, los cuales son los intentos preeminentes para restaurar las formas sociales jerárquicas tradicionales dentro del contexto de la modernidad. El Fascismo y el Nacionalsocialismo no eran meras resistencias reaccionarias al igualitarismo moderno por partidarios de jerarquías corruptas. Representaron un impulso auténticamente revolucionario para restaurar los valores vitales, arcaicos, jerárquicos dentro del contexto de la ciencia moderna, la tecnología y la sociedad de masas.

La Nueva Derecha y la Vieja Derecha comparten el mismo objetivo: una sociedad que no es sólo jerárquica sino también orgánica, un cuerpo político, un pueblo racial y culturalmente homogéneo, un pueblo que es uno de sangre y espíritu, un pueblo que es políticamente organizado y soberano y, por lo tanto, controla su propio destino.

Nuestro ideal es una sociedad jerárquica libre de explotación y la injusticia, porque la sola justificación de la desigualdad política es el bien común del cuerpo político, no el bien entre facciones del estrato regente.

¿Cómo difiere la Nueva Derecha del Fascismo y el Nacionalsocialismo? Ésta es una cuestión vital, debido a los intensos estigmas adheridos a estos movimientos desde la Segunda Guerra Mundial. La Nueva Derecha Norteamericana, como la Nueva Derecha Europea, se basa en el rechazo de la política, totalitarismo, terrorismo, imperialismo y genocidio de los partidos Fascista y Nacionalsocialista.

La Nueva Derecha Norteamericana es un movimiento nuevo. No tenemos ningún pensador del calibre de Alain de Benoist, Guillaume Faye y muchos otros. Estamos profundamente agradecidos a las décadas de trabajo que ellos han realizado. Pero debido a Norteamérica difiere de Europa, nuestro enfoque difiere, de tres maneras importantes.

Primeramente, debido a la mezcla de las poblaciones europeas y al desglose de las identidades nacionales europeas más compactas en Norteamérica, nos vemos obligados a subrayar las raíces más profundas de la identidad común europea, incluida la identidad racial.

En segundo lugar, debido al protagonismo de la comunidad judía organizada en ingeniar la destrucción de los pueblos europeos, y debido a que Estados Unidos es la ciudadela del poder judío en el mundo hoy en día, la Nueva Derecha Norteamericana debe lidiar directamente con la cuestión judía.

Tercero, la Nueva Derecha Norteamericana cultiva un compromiso crítico mucho más franco y directo con el Fascismo y el Nacionalsocialismo. La Nueva Derecha Europea tiende a centrarse en los márgenes del entorno Nacionalsocialista y Fascista, lo que ha producido enormes dividendos intelectuales, particularmente con el estudio del movimiento Revolucionario Conservador. La Nueva Derecha Norteamericana, sin embargo, toma ventaja de nuestras protecciones de la Primera Enmienda. Pero nuestra disposición a ir a lugares peligrosos significa que necesitamos aclarar nuestra relación precisa con la Vieja Derecha. De hecho, deberíamos haberlo hecho hace mucho tiempo.

Una vez más: la Nueva Derecha Norteamericana se basa en el rechazo de la política, totalitarismo, terrorismo, imperialismo y genocidio de los partidos Fascista y Nacionalsocialista.

Creemos que la diversidad racial y cultural dentro de la misma sociedad conduce inevitablemente al odio y la violencia, y que el nacionalismo es la forma más práctica de asegurar la paz entre los pueblos.

Creemos que todos los pueblos deben tener patrias soberanas donde puedan vivir según sus propias luces, libres de la interferencia de otros pueblos.

Creemos que tal mundo puede lograrse a través de programas graduales y humanos de partición territorial y transferencia de la población.

Creemos que estos objetivos pueden cumplirse mediante el  cambio de conciencia de la gente, es decir, convencer a suficientes personas en posiciones de influencia que cada uno tiene un rol en el etnonacionalismo.

La promoción de un cambio político a través de la transformación de la conciencia y la cultura es lo que nosotros llamamos metapolítica.

La Metapolítica se refiere a lo que debe venir antes de la fundación de un nuevo orden político. La Metapolítica se desglosa en dos actividades básicas. En primer lugar, hayeducación: articulando y comunicando formas de nacionalismo blanco a la medida de los intereses y perspectivas de la gama completa de circunscripciones blancas. Esto incluye no sólo la teorización de la torre de marfil, sino también la expresión artística, comentarios tópicos culturales y políticos y toda la gama de medios mediante los cuales están comunicados. En segundo lugar, hay organización de la comunidad, lo que significa el cultivo de las comunidades reales que viven según nuestra visión en el presente y que pueden servir como las semillas de un Nuevo Orden por venir.

El proyecto metapolítico primario de la Nueva Derecha Norteamericana es desafiar y reemplazar la hegemonía de ideas anti-blancas a lo largo de nuestra cultura y sistema político. Toda la corriente cultural y política — incluyendo cada tonalidad del espectro político “respetable” — trata a la conciencia racial blanca y a la autoafirmación blanca como algo malo.

Nuestro objetivo es criticar y destruir este consenso y, en vez de eso, hacer hegemónica a la conciencia racial blanca y a la autoafirmación, así que sin importar qué partido político gane, los intereses blancos estarán asegurados. Nuestro objetivo es una sociedad blanca pluralista en la cual haya desacuerdo y debate sobre una amplia gama de temas. Pero la supervivencia blanca no estará entre ellos.

Hay analogías sistemáticas entre la Vieja Derecha y la Vieja Izquierda, y entre la Nueva Derecha y la Nueva Izquierda.

La Vieja Derecha y la Vieja Izquierda vieja tenían objetivos ampliamente divergentes, pero compartían medios comunes: partidos ideológicos políticos jerárquicos, organizados la lucha eleccionaria y armada; estados policiales con partidos únicos dirigidos por dictadores; la eliminación de la oposición a través de la censura, encarcelamiento, terror y franco asesinato, a veces a una alucinante escala industrial.

Sí, en el caso del Nacionalsocialismo clásico, los revisionistas sostienen que muchas de estas atrocidades son exageradas o son una mentira fabricada. Pero el revisionismo sobre la Segunda Guerra mundial está lejos del punto, porque el impulso imperialista, terrorista y genocida existe en Nacionalsocialismo hoy. Por ejemplo, el Nacionalsocialista tardío William Pierce desdeñó rutinariamente el Holocausto, pero estaba dispuesto a tolerar el terrorismo, imperialismo y genocidio reales en una escala que dejaría chica a cualquier cosa del siglo XX. Ese espíritu es lo que rechazamos.

Sí, hubo grados de totalitarismo. La abolición comunista de la propiedad privada exigió una invasión e interrupción de la vida privada más grandes que las del Fascismo o Nacionalsocialismo, que sólo pretendían armonizar la propiedad privada y la empresa privada con el bien común cuando estuvieran en conflicto. Afortunadamente, el totalitarismo duro — e incluso la versión más suave de totalitarismo duro — no es ni deseable ni necesaria para garantizar la existencia de nuestro pueblo, así que lo rechazamos.

Es educativo mirar cómo la Nueva izquierda ha manejado las impactantes, desgarradoras y nauseabundas atrocidades de la Vieja Izquierda. Los mejores Nuevos Izquierdistas no las niegan. No las minimizan. No pondrán sus esperanzas en un “revisionismo del Gulag” o en rehabilitar la reputación de Pol Pot. Ellos sencillamente repudian las atrocidades. Se alejan de ellas y caminan hacia sus objetivos.

Esto es exactamente lo que nos proponemos hacer. Estamos demasiado ocupados resistiendo nuestro propio genocidio para desgastarnos defendiendo los errores y excesos de la Vieja Derecha. Sencillamente no son nuestro problema. Tomando prestada una frase de Jonathan Bowden, “hemos caminado por encima.” Nuestros enemigos lo siguen arrojando en nuestro camino y nosotros seguimos caminando por encima.

La Nueva Izquierda conserva los valores y metas finales de la Vieja Izquierda. También conservaron elementos de su marco filosófico. Luego se dispusieron a difundir sus ideas a través de la cultura por medio de propaganda y subversión institucional. Y ganaron. Fuera de Cuba y Corea del Norte, el comunismo ortodoxo está muerto. El Capitalismo parece triunfante en todos lados. Y aún en el ámbito de la cultura, los valores izquierdistas son completamente hegemónicos. La Izquierda perdió la Guerra Fría, pero ganó la paz.

(Debido a que en Occidente, tanto la Vieja como la Nueva Izquierda funcionaban principalmente como un vehículo para intereses étnicos judíos, sería más preciso decir que los valores judíos son hegemónicos a lo largo de la cultura, incluso en la Derecha establecida).

La Nueva Izquierda y la Nueva Derecha tienen objetivos ampliamente divergentes, pero medios muy similares, es decir, la búsqueda de un cambio político a través de la transformación de ideas y cultura, teniendo como objetivo el establecimiento de la hegemonía intelectual y cultural.

La Nueva Derecha rechaza el totalitarismo, imperialismo, terrorismo y genocidio de la Vieja Derecha.

Pero nosotros no rechazamos su modelo político: la sociedad étnica y culturalmente homogénea, jerárquicamente organizada, orgánica. Queremos un mundo en el cual cada gente distinta tenga una patria, incluyendo los Judíos.

Tampoco rechazamos los marcos teóricos del Fascismo y el Nacionalsocialismo, que hoy son más relevantes y mejor cimentados en la ciencia e historia que nunca antes.

Tampoco rechazamos figuras tales como Hitler y Mussolini. La objetividad requiere que reconozcamos tanto sus virtudes como sus defectos. Tenemos mucho que aprender de ellos. Nunca repudiaremos a gente blanca despierta sólo para congraciarnos con la Burguesía.

He recibido algunas suaves patadas en las costillas acerca de incluir a Hitler y Mussolini entre los natalicios que conmemoramos, como si fueran cultos totalitarios de la personalidad. Pero como redactor, encuentro que los natalicios son ocasiones ideales que ocurren con regularidad para discutir sobre importantes figuras. También producen picos de tráfico en el motor de búsqueda que queremos capturar. Además, conmemoramos muchos natalicios y sería cobarde el discutir sobre gente como Ezra Pound o Knut Hamsun, pero ignorar a las personas por la cuales –al seguirlas– ellos fueron encarcelados. Así que seguiremos conmemorando sus natalicios hasta que, a la larga, todo lo hagan.

Uno de los motivos principales de la Nueva Izquierda para moverse de la política a la cultura fue la decepción con el proletariado, que fue efectivamente movilizado por el Fascismo y Nacionalsocialismo, sin mencionar los regímenes centristas de la época de la Guerra Fría.

La Nueva Izquierda creía que representaba a los intereses de los trabajadores, pero su enfoque fue completamente elitista. Centraron su atención en influir en las clases medias universitarias y profesionales, porque estas personas tienen una influencia desproporcionada sobre el resto de la sociedad, particularmente a través de la educación, los medios de comunicación y cultura popular.

Asimismo, la Nueva Derecha representa los intereses de todos los blancos, pero cuando se trata de un cambio social, tenemos que adoptar una estrategia resueltamente elitista. Tenemos que reconocer que, cultural y políticamente hablando, algunos blancos importan más que otros. La historia no es hecha por las masas. Está hecha de lasmasas. Es hecho por las elites moldeando a las masas. Por lo tanto, tenemos que dirigir nuestro mensaje al medio urbano, educado y clases profesionales y hacia arriba.

No hay escasez de grupos al estilo de la Vieja Derecha, con mensajes populistas dirigidos a la clase obrera y a las circunscripciones rurales. Pero necesitamos ir más allá de ellos si es que vamos a ganar.

¿Por quién estoy hablando aquí? Cuando digo “nosotros”, estoy hablando por más que mí mismo, pero no por todos o incluso la mayoría de nuestros escritores o lectores. No hay ninguna presunción de que cada autor que publicamos apruebe nuestra agenda, en su totalidad o en esencia. (De hecho, muchos de ellos están muertos). Tampoco hay ninguna presunción que cada autor coincide con cualquier otro autor publicado aquí. La publicación aquí, sin embargo, implica que yo, como editor en jefe, creo que un trabajo dado avanza nuestra agenda directa o indirectamente: directamente, mediante la articulación de una visión que respaldaría como verdadera; indirectamente, ayudando a construir un movimiento intelectualmente apasionante.

Y la Nueva Derecha Norteamericana es un movimiento intelectual, no una doctrina fija. Los objetivos están establecidos. La estrategia básica intelectual está fija. Pero todo lo demás está en movimiento: generalmente hacia nuestras metas, pero a veces sólo giran alrededor de la pista de baile sólo por el goce de hacerlo (lo cual, de una manera más sutil, también se mueve hacia nuestras metas).

Hay una amplia gama de tradiciones intelectuales diferentes y a menudo incompatibles dentro de la nueva derecha. Tenemos seguidores del Tradicionalismo de Julius Evola y René Guénon, así como otros pensadores que enfatizan una metafísica de forma eterna. Tenemos seguidores de filósofos no-Tradicionalistas y orientados a la historia como Nietzsche, Spengler, y Heidegger. Tenemos creyentes en declive y creyentes en el progresismo prometeico. Tenemos biólogos darwinistas y materialistas científicos enfrentados contra metafísicas dualistas. Tenemos ateos, y tenemos representantes de todas las escuelas de religión, cristianas y paganas, orientales y occidentales.

Necesitamos este tipo de diversidad, porque nuestra meta es fomentar las versiones del nacionalismo blanco que apelan a todas las circunscripciones blancas existentes. Podemos hablar a las multitudes porque contenemos multitudes.

¿Cómo se relaciona la Nueva Derecha Norteamericana con los grupos al estilo de la Vieja Derecha en Norteamérica y alrededor del mundo? ¿Y cómo nos relacionamos con los partidos nacionalistas democráticos en América y Europa?

Alex Kurtagic ha sostenido recientemente que la política democrática partidista puede realizar las funciones metapolíticas de educación y de organización de la comunidad, por lo tanto, no hay ninguna contradicción fundamental entre la política de partidos y la metapolítica. Por supuesto que las campañas políticas implican educación y organización de la comunidad, pero éstos son simplemente los subproductos del puesto al que se aspira. Y ello significa que todos los esfuerzos educativos y organizativos estarán dominados por el ciclo electoral y las cuestiones políticas del día.

Eso está bien, si el real objetivo de uno es ganar el puesto. Pero fuera de los sistemas de representación proporcional, buscar ganar puestos es bastante inútil. Así que si el real objetivo de uno es la educación y organización, entonces las campañas políticas son simplemente una distracción. Así que ¿por qué no enfocar toda la energía de uno en la educación y la organización de los esfuerzos, y determinar la agenda nosotros mismos, en lugar de dejar que la política electoral la determine por nosotros?

¿Por qué no tomar todo el dinero gastado en actividades puramente políticas — campañas de inscripción de votantes, viajes de campaña, literatura de la campaña y canalizarla hacia la educación y la organización?

David Duke, por ejemplo, ha estado haciendo trabajos importantísimos con sus escritos, discursos y videos. La mayor parte de ese trabajo se detendría si tuviera que hacer otra inútil y costosa carrera por un puesto político.

Intelectualmente, tenemos que trazar una línea nítida y clara entre la metapolítica de Nueva Derecha y todas las formas de política de partido nacionalista. Compartimos los mismos objetivos generales, pero diferimos sobre la mejor manera de alcanzarlos. Tenemos que reconocer estas diferencias francamente, luego dividir nuestro campo y perseguir nuestros objetivos comunes por los variados caminos que nos parezcan mejores.

No quiero gastar tiempo criticando y atacando a otros sinceros defensores blancos, compitiendo por nimiedades. Al final, el único argumento válido por o contra un enfoque es mirar sus resultados. Yo quiero ganar apoyo haciendo un buen trabajo, no denigrando el trabajo de otros.

Aunque uno puede trazar una aguda línea intelectual entre la metapolítica de Nueva Derecha y la política de partido nacionalista, ningún muro nos separa en el mundo real. La Nueva Derecha Norteamericana no es un partido político o una secta intelectual tipo partido. Somos una red informal que puede superponerse y penetrar todas las instituciones sociales, incluidos los partidos. Mantener contactos con personas de todo el mundo que participan en diversos partidos políticos. Ellos saben dónde estoy. Donde estamos en desacuerdo, acordamos en no estar de acuerdo.

Hablando personalmente, sin embargo, me gustaría que un muro pudiera erigirse en algunos casos, pues si hay sólo seis grados de separación social entre Barack Obama y yo, hay muchos menos grados de separación entre yo y el próximo Anders Behring Breivik. Y, para mí, eso es demasiado cerca para estar cómodo. No quiero tener nada que ver con ejércitos armados de uno. La única arma que quiero poseer está hecha de porcelana.

Verán, realmente creo que lo que estoy haciendo es correcto e importante. Muy correcto y muy importante para exponerse al riesgo de hombres vestidos como Caballeros Templarios o los soldados de asalto y jugando con las armas reales. No tengo nada contra las armas o los propietarios de armas como tal. Pero el modelo de la Vieja Derecha atrae a gente inestable, propensos a la violencia, que sólo hace nuestro trabajo más difícil.

Pero ya que no puedo construir un movimiento — incluso un movimiento metapolítico — siendo un ermitaño, lo mejor que puedo hacer es trazar líneas intelectuales de demarcación claras: una vez más: la Nueva Derecha Norteamericana se basa en el rechazo de la política, totalitarismo, terrorismo, imperialismo y genocidio de los partidos Fascista y Nacionalsocialista.

(Breivik es un caso complejo, porque salió del movimiento Contra-Jihad, una oposición falsa, dominada por los judíos, a la colonización islámica de Europa. Pero todavía compartimos sus preocupaciones básicas y su meta de Europa para europeos, aunque rechazamos sus acciones y gran parte de su marco analítico).

Los cínicos han acusado a la Nueva Izquierda de ser nada más que un truco de mercadeo deshonesto. Por supuesto, no tiene sentido en intentar convencer a los cínicos, que conocen a priori que la verdad es siempre más sórdida de lo que parece. Pero la Nueva Izquierda en realidad cumplió sus promesas: marxismo sin totalitarismo, sin terror, sin campos.

Por supuesto todos sabemos que el régimen actual es una forma de totalitarismo suave el cual promulga el genocidio de la raza blanca en cámara lenta. Pero el punto es que este régimen no fue impuesto a nuestro pueblo a través de una revolución violenta. Lo aceptaron debido a la transformación de su conciencia. Pueden ser salvados de la misma forma.