Una Falsa Sociedad Abierta

Keith Preston

Keith Preston – Black House Publishing

Conferencia dictada el 3 de Noviembre de 2018, en la Undécima Conferencia Anual de The H.L. Mencken Club

El mito de la sociedad abierta

Uno de los mitos generalizados de nuestro tiempo es que vivimos en una sociedad abierta donde los temas contenciosos, y las cuestiones serias de la política pública, supuestamente se abordan por medio del diálogo socrático, o un discurso abierto que refleja los principios de Voltaire, Thomas Jefferson o John Stuart Mill. Por razones que explicaré, esta afirmación de una sociedad abierta es falsa. Ciertamente podría discutir múltiples maneras en que el clamor de la sociedad abierta es problemático. Por ejemplo, podría examinar muchas dificultades paralelas, como la sobrecriminalización, la sobrerregulación, una centralización cada vez mayor y una burocratización cada vez generalizada. Sin embargo, para los efectos de esta discusión, quiero centrarme en la conformidad ideológica y en la forma en que se aplica la conformidad ideológica en las sociedades democráticas liberales.

“Illiberalismos liberales”

Vivimos en una era de lo que ha sido llamado “illiberalismos liberales” por la escritora libertaria Cathy Young. Young ha proporcionado múltiples ejemplos de cómo funciona la conformidad ideológica forzada. Se pueden encontrar muchos de estos casos y mencionaré brevemente algunos ejemplos.

  • En 2015, el Consejo de Asuntos Interculturales de Yale emitió una advertencia contra los trajes de Halloween potencialmente ofensivos. Una profesora llamada Erika Christakis objetó que tal directiva tuviera el efecto de socavar la libertad de expresión de los estudiantes.  La reacción fue un aluvión de indignación por parte de los miembros de la comunidad académica de Yale a Christakis, incluidos los estudiantes, así como los profesores y los miembros del personal. Christakis y su esposo, también miembro de la facultad, fueron confrontados físicamente por manifestantes estudiantiles. Posteriormente, los estudiantes exigieron que la pareja fuera expulsada por la universidad. La administración de la Universidad de Yale no apoyó a los Christakises, quienes posteriormente renunciaron a sus puestos.
  • En 2015, una sesión de fotos tuvo lugar en Inglaterra para promover la película Suffragette, que trata sobre la batalla por el derecho de las mujeres inglesas a votar. En la película, Meryl Streep interpreta el papel de Emmeline Pankhurst, una líder sufragista británica. Streep y otras tres actrices fueron mostradas con una camiseta con una cita de Pankhurst que decía: “Prefiero ser un rebelde que un esclavo”. El eslogan fue atacado por supuestamente “trivializar la experiencia negra de la esclavitud y permitir que las mujeres blancas la reclamen como propias”. Otros criticaron el uso de las palabras “rebelde” y “esclavo”, afirmando que estos términos equivalía a la glorificación de la esclavitud como se practicó durante la Confederación, a pesar de que la película no tenía nada que ver con la Confederación, o la historia estadounidense en general.
  • En 2014, la Unión Nacional Británica de Estudiantes rechazó una moción condenatoria a ISIS con el argumento de que la resolución podría promover la islamofobia.
  • En 2015, la Universidad de Minnesota citó la misma razón para oponerse a una conmemoración de las víctimas del incidente terrorista del 11 de septiembre de 2001.
  • Cathy Young señala cómo las acusaciones de apropiación cultural se utilizan para atacar todo, desde clases de yoga (que fueron prohibidas en la Universidad de Ottawa, aparentemente con el argumento de que el yoga implica la apropiación de la cultura hindú) a las personas blancas que llevan el peinado de los rastas, hasta una exposición de kimonos en el Museo de Bellas Artes de Boston.
  • La comida étnica ha sido atacada como forma de apropiación cultural. Por ejemplo, una tienda de burritos en Portland fue cerrada después de que sus mujeres blancas describieran haber recolectado recetas blancas en unas vacaciones en México. Debido a esto, fueron acusados de robar de la cultura mexicana, y practicar lo que se llamó “supremacía blanca culinaria”.
  • Entre otros que han sido atacados de esta manera, está un profesor que fue reprendido por “simplemente mencionar la creencia de que las identidades transgénero ‘no son reales’” o las “estudiantes femeninas que tenían una conversación donde tildaban de zorra a una compañera se había involucrado con todos los miembros de un grupo de amigos”.
  • Algunas universidades han puesto carteles advirtiendo contra el uso de palabras y frases supuestamente ofensivas como “loco”, “ustedes, tipos”, “extranjero ilegal” o “¿perdiste peso?”
  • La Universidad de California estableció pautas para evitar microagresiones como “preguntar a un inmigrante de dónde es, alentar a un asiático-americano o latino callado a hablar, o expresar la opinión de que las mujeres en Estados Unidos hoy en día tienen las mismas oportunidades que los hombres.”
  • Dentro del movimiento pro-elección, se ha pedido a los activistas de los derechos pro-aborto que “eviten el lenguaje específico de género (como las ‘mujeres’) para ser inclusivos para las personas con cuerpo femenino que pueden quedar embarazadas y buscar abortos, pero que se identifican como hombres o no binarias”. Del mismo modo, “un evento de recaudación de fondos sobre los derechos del aborto denominado humorísticamente ‘Noche de las Mil Vaginas’ fue recibido con la ira de activistas ofendidos que pensaban que eso excluía a las mujeres transgénero”.

Ciertamente, muchos otros ejemplos similares de pensamiento y control del habla podrían ser citados. Pero la pregunta que surge implica la cuestión de dónde provienen sentimientos y acciones como éstas.

Corrección Política como Superestructura Ideológica

A veces, los izquierdistas me preguntan por qué prestar tanta atención a este tema cuando seguramente mi tiempo podría dedicarlo mejor centrándome en los crímenes de odio u otros asuntos que se consideran más sustantivos. Lo hago porque el extremismo ideológico que acabo de describir es actualmente una fuerza creciente en la sociedad en general, concentrada en sectores influyentes y convirtiéndose gradualmente en parte de la superestructura ideológica de la élite. De hecho, para entender el fenómeno que estoy describiendo actualmente puede ser útil participar en la apropiación intelectual de ciertas ideas de la teoría marxista. Según Marx, todas las sociedades tienen una superestructura ideológica que se utiliza para justificar las instituciones dominantes de la sociedad existente. En el mundo antiguo, la superestructura puede haber estado arraigada en la idea de que el emperador era descendiente del dios sol. En las sociedades medievales, el derecho divino de los reyes servía como superestructura. En las democracias modernas, la superestructura se deriva de la idea de que el gobierno es elegido por el pueblo. Sin embargo, Marx argumentó que debajo de esta superestructura ideológica hay una base material que describió como una subestructura. La subestructura comprende ciertos sectores de la economía o formas de producción que están asociados con los intereses de clases particulares.

Sugiero que en la actualidad hay una superestructura ideológica que existe en sociedades como la nuestra, y que existe un sistema de conformidad forzada con esta ideología. La superestructura ideológica es lo que comúnmente se llama “corrección política”. También es importante entender que la corrección política viene en múltiples formas. Una persona que frecuentemente lee y comenta mi obra ha utilizado una analogía con la Iglesia. Podríamos decir que hay un liberalismo de alta iglesia y un liberalismo de baja iglesia. Los liberales de baja iglesia son simplemente aquellos que sinceramente favorecen la igualdad de oportunidades en la educación y el empleo, siendo amables con los gays, aferrándose a la visión del “crisol” de la inmigración, o tal vez favorecen la atención médica universal. Conozco a mucha gente así.

Sin embargo, también hay un liberalismo de alta iglesia que está obsesionado con la erradicación de la historia ofensiva, promueve conceptos como la apropiación cultural y las microagresiones, insiste en llamar a un manhole[1] como people-hole, y que se ofende con los disfraces de Halloween, o con la porción de tacos en una cafetería universitaria. Recientemente, un representante de People for the Ethical Treatment of Animals hizo la afirmación de que la leche es un símbolo de la supremacía blanca. Estos son los tipos de personas que piensan que está perfectamente bien si un niño de 12 años se somete a una cirugía transgénero. También hay que reconocer que hay una versión de extrema izquierda y una versión de centro-izquierda de la corrección política. La versión de extrema izquierda está representada por los manifestantes del campus, los Antifa, los neomaistas y otros representantes de la extrema izquierda. La versión centro-izquierda se manifiesta a menudo como una mezcla de la cultura PC con la religión civil estadounidense o el nacionalismo cívico. Por ejemplo, se dirá que la razón por la que Estados Unidos es una gran nación es porque tenemos matrimonio gay.

La Aplicación de la Conformidad Ideológica

En su mayor parte, esta superestructura ideológica no se aplica a través de la represión tradicional del Estado, como un golpe en la puerta en medio de la noche que resulta con alguien siendo arrastrado a un gulag. Sin embargo, hay algunas tendencias inquietantes en esta área, como el hecho de que Marine Le Pen fue recientemente ordenada por un tribunal francés a someterse a un examen psiquiátrico. Esta práctica de declarar a los disidentes políticos enfermos mentales y responder con una intervención psiquiátrica coercitiva viene directamente del libro de jugadas soviético. Pero en su mayor parte, hay poca censura formal en las democracias occidentales (con algunas excepciones relacionadas con áreas marginales como la negación del Holocausto).

En cambio, la aplicación de la conformidad ideológica se cultivada en otras instituciones, como los medios de comunicación, las instituciones educativas, las corporaciones y las empresas tecnológicas. Los medios de aplicación implican el uso de sanciones sociales, económicas y profesionales en lugar de la criminalización directa de los disidentes. La conformidad ideológica también se aplica mediante métodos extralegales, tal como violencia de turbas, acallar a los oradores, el acoso a los opositores políticos o figuras públicas en lugares públicos o incluso en sus hogares privados, y las agresivas actividades vigilantes de grupos como los Antifa. Es por esta razón que a menudo es necesario que las reuniones de disidentes se lleven a cabo de forma clandestina. Los defensores de la ideología de la corrección política están fuertemente concentrados en sectores influyentes de la sociedad. Entre los ejemplos más significativos se encuentran los medios electrónicos y el periodismo profesional, las universidades y las escuelas públicas, la industria del entretenimiento, los profesionales de izquierda como los abogados y especialistas en salud, la izquierda clerical, la burocracia del sector público, los servicios sociales y los servicios humanos, la publicidad, las relaciones públicas y los funcionarios corporativos de recursos humanos y diversidad.

Sin embargo, uno de los sectores más significativos de este tipo involucra a empresas tecnológicas. Por ejemplo, Facebook purgó recientemente más de 800 páginas con millones de seguidores, incluidas páginas con perspectivas de izquierda y derecha, con el denominador común de que todas las páginas purgadas representaban algún tipo de perspectiva anti-establishment. También es interesante notar que métodos similares son utilizados por “perros guardianes” profesionales, que normalmente centran la mayor parte de su atención en la derecha, pero también atacan las perspectivas izquierdistas, afroamericanas u otras minorías que también se consideran fuera del ámbito de la opinión liberal aceptable.

La Base Socioeconómica y Demográfica de la Corrección Política

También hay que señalar que lo que he llamado liberalismo de iglesia alta representa sólo un número muy pequeño de personas en comparación con el público en general. Un estudio reciente con las divisiones políticas actuales en los Estados Unidos fue realizado por More in Common, una organización británica que estudia conflictos políticos en todo el mundo. En su informe publicado recientemente llamado “Tribus Ocultas”, un término que se utilizó para describir las principales divisiones políticas de Estados Unidos, se observó que la corrección política es abrumadoramente impopular entre todas las razas, clases, religiones, géneros y afiliaciones políticas en los Estados Unidos.  Aproximadamente el 80% de los estadounidenses expresaron su oposición a la corrección política. El estudio también encontró que la corrección política es más impopular entre los nativos americanos, asiáticos e hispanos que entre los blancos, y sólo un poco más impopular entre los blancos que entre los negros, con casi tres cuartas partes de afroamericanos que expresan su oposición a la corrección política.

Los autores del informe sugieren que los estadounidenses están políticamente divididos en siete llamadas “tribus”: activistas progresistas que constituyen el 8%, los liberales tradicionales 11%, los liberales pasivos 15%, los políticamente descolgados 26%, moderados 15%, conservadores tradicionales 19%, y conservadores devotos 6%. La única afiliación política de los siete donde la mayoría de la “tribu” expresó una visión favorable de la corrección política fue “activistas progresistas”, que son sólo el 8%. Incluso una minoría sustancial de progresistas expresó críticas a la corrección política (alrededor del 30%). La identidad de la tribu política “activista progresista” era abrumadoramente blanca, próspera y educada, junto con un grupo más pequeño de élite entre las minorías tradicionales. En otras palabras, los defensores de la corrección política se concentran en gran medida en la izquierda de la clase media alta, entre los profesionales cosmopolitas urbanos, y los nuevos ricos de fuera de la élite tradicional, cuya riqueza ha sido generada por industrias más nuevas y de alta tecnología. Estos sectores constituyen lo que podríamos llamar el “ala izquierda del capitalismo”.

Es interesante que muchos de la derecha continúen fetichizando el capitalismo cuando hay que considerar que el capitalismo actual difiere considerablemente del capitalismo de la élite, de familias plutocráticas con sombrero de copa de los siglos XIX y XX. Hoy en día, es tan probable que el capitalismo esté representado por Silicon Valley, Hollywood y Madison Avenue como lo es por la Cámara de Comercio, y por figuras como Mark Zuckerberg, Bill Gates, Jeff Bezos, Oprah Winfrey, Buffet Warren o George Soros. De hecho, el sociólogo Joel Kotkin, él mismo un demócrata centrista, ha argumentado que una alianza ha desarrollado lo que él llama los “tecno-oligarcas” de Silicon Valley y los medios de comunicación de masas, y lo que él llama el “nuevo clero”, asociado con los diversos sectores que están involucrados con las ideas, que van desde el periodismo hasta la educación y la publicidad.

Aparte de eso, me gustaría señalar que, contrariamente a otro mito, desde una perspectiva histórica fue la izquierda de la clase media-alta la que fue la base de clase de las revoluciones izquierdistas. Se podría argumentar razonablemente que las revoluciones liberales de los siglos XVIII y XIX fueron impulsadas por la izquierda de una clase media ascendentemente móvil cuyas ambiciones políticas se vieron frustradas por el orden político existente. También sugeriría que la base de clase real para las revoluciones marxistas del siglo XX también se originó en sectores de clase media de izquierda. Por ejemplo, los famosos líderes comunistas del siglo XX eran en su mayoría profesores, médicos, abogados y otros profesionales de clase media, con sólo el propio Stalin perteneciente a lo que podría considerarse un origen proletario. Sugiero que la corrección política actual es una manifestación de la izquierda creciente de la clase media alta. La corrección política es la base de su superestructura ideológica con la industria tecnológica y los diversos sectores profesionales mencionados anteriormente como su base material.

Soluciones

Si hay alguna solución a los desafíos que presenta esta conformidad ideológica forzada, una de ellas podría ser extender la jurisprudencia de la Primera Enmienda a corporaciones, empresas de medios de comunicación, empresas tecnológicas, escuelas y universidades, y ciberespacio. En la historia temprana de Estados Unidos, la Carta de Derechos fue considerada por la jurisprudencia estadounidense para aplicarse sólo a los estados y localidades. A medida que el poder del gobierno federal ha crecido, y los estados y localidades se han reducido en gran medida a unidades administrativas, la jurisprudencia constitucional se ha extendido a los estados y localidades. Puede ser necesario extender la Carta de Derechos a las instituciones mencionadas, ya que estas instituciones son esencialmente el equivalente de los Estados privados. Por ejemplo, sugeriría que las empresas tecnológicas no son empresas privadas, sino instituciones crony-capitalistas o capitalistas de estado que han hecho miles de millones de dólares al apoyarse en la tecnología desarrollada por el gobierno con dinero de los contribuyentes. Por lo tanto, el ciberespacio debe ser considerado como espacio público (como parques, calles y aceras), y la lucha por la libertad de expresión en el ciberespacio podría compararse con las luchas por la libertad de expresión a principios del siglo XX por parte del movimiento obrero, o el movimiento de libertad de expresión de la década de 1960. En la actualidad, la centro-derecha ha llegado a dominar la Corte Suprema, y gran parte del poder judicial federal. Por lo tanto, esta puede ser una oportunidad, tal vez la última que haya habido, para que la jurisprudencia constitucional sobre la Primera Enmienda se revise de la manera que he sugerido.

Notas.

[1] Agujero en el pavimento donde se trabaja con cableado eléctrico u otros servicios. El reclamo conduce a que su nombre contiene la palabra man (hombre).

Entrada original: https://attackthesystem.com/2018/11/22/a-false-open-society-a-marxist-critique-of-political-correctness/

Traducción: Francisco JavGzo

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