Autor: latamaltright

Nueva Derecha contra Vieja Derecha

Publicado originalmente como «New Right vs. Old Right«, por Greg Johnson en Counter-Currents. Traducción por F. Albanese.

¿Qué es lo “nuevo” de la Nueva Derecha Norteamericana, y cómo se relaciona con la “Vieja Derecha”?

Antes de poder responder eso, necesito clarificar lo que la Vieja Derecha y la Nueva Derecha tienen en común y lo que las diferencia de la falsa derecha de hoy, es decir, los partidos actuales de centro-derecha y todas las formas de liberalismo clásico. 

La verdadera Derecha, tanto en sus versiones Vieja y Nueva, está fundada en el rechazo a la igualdad humana como hecho y como norma.

La verdadera derecha abraza la idea de que la humanidad es y debería ser desigual, es decir, diferenciada. Los hombres son diferentes de las mujeres. Los adultos son diferentes de los niños. Los sabios son diferentes de los necios, los inteligentes de los estúpidos, los fuertes de los débiles, lo bello de lo horrendo. Estamos diferenciados por raza, historia, idioma, religión, nación, tribu y cultura. Estas diferencias importan, y debido a que importan, toda la vida se rige por jerarquías reales de hecho y de valor, no por la quimera de la igualdad.

La verdadera derecha rechaza la rama y la raíz del igualitarismo.

El derecho real tiene tres especies: la sociedad tradicional, la Vieja Derecha y la Nueva Derecha.

Toda sociedad tradicional conocida por el hombre es anti-igualitaria. Todas las formas de sociedad tradicional han sido destruidas, o están en proceso de ser destruidas — por la sociedad de masas moderna e igualitaria.

Para nuestros propósitos, la Vieja Derecha significa Fascismo, Nacionalsocialismo y otros movimientos nacionales-populares, los cuales son los intentos preeminentes para restaurar las formas sociales jerárquicas tradicionales dentro del contexto de la modernidad. El Fascismo y el Nacionalsocialismo no eran meras resistencias reaccionarias al igualitarismo moderno por partidarios de jerarquías corruptas. Representaron un impulso auténticamente revolucionario para restaurar los valores vitales, arcaicos, jerárquicos dentro del contexto de la ciencia moderna, la tecnología y la sociedad de masas.

La Nueva Derecha y la Vieja Derecha comparten el mismo objetivo: una sociedad que no es sólo jerárquica sino también orgánica, un cuerpo político, un pueblo racial y culturalmente homogéneo, un pueblo que es uno de sangre y espíritu, un pueblo que es políticamente organizado y soberano y, por lo tanto, controla su propio destino.

Nuestro ideal es una sociedad jerárquica libre de explotación y la injusticia, porque la sola justificación de la desigualdad política es el bien común del cuerpo político, no el bien entre facciones del estrato regente.

¿Cómo difiere la Nueva Derecha del Fascismo y el Nacionalsocialismo? Ésta es una cuestión vital, debido a los intensos estigmas adheridos a estos movimientos desde la Segunda Guerra Mundial. La Nueva Derecha Norteamericana, como la Nueva Derecha Europea, se basa en el rechazo de la política, totalitarismo, terrorismo, imperialismo y genocidio de los partidos Fascista y Nacionalsocialista.

La Nueva Derecha Norteamericana es un movimiento nuevo. No tenemos ningún pensador del calibre de Alain de Benoist, Guillaume Faye y muchos otros. Estamos profundamente agradecidos a las décadas de trabajo que ellos han realizado. Pero debido a Norteamérica difiere de Europa, nuestro enfoque difiere, de tres maneras importantes.

Primeramente, debido a la mezcla de las poblaciones europeas y al desglose de las identidades nacionales europeas más compactas en Norteamérica, nos vemos obligados a subrayar las raíces más profundas de la identidad común europea, incluida la identidad racial.

En segundo lugar, debido al protagonismo de la comunidad judía organizada en ingeniar la destrucción de los pueblos europeos, y debido a que Estados Unidos es la ciudadela del poder judío en el mundo hoy en día, la Nueva Derecha Norteamericana debe lidiar directamente con la cuestión judía.

Tercero, la Nueva Derecha Norteamericana cultiva un compromiso crítico mucho más franco y directo con el Fascismo y el Nacionalsocialismo. La Nueva Derecha Europea tiende a centrarse en los márgenes del entorno Nacionalsocialista y Fascista, lo que ha producido enormes dividendos intelectuales, particularmente con el estudio del movimiento Revolucionario Conservador. La Nueva Derecha Norteamericana, sin embargo, toma ventaja de nuestras protecciones de la Primera Enmienda. Pero nuestra disposición a ir a lugares peligrosos significa que necesitamos aclarar nuestra relación precisa con la Vieja Derecha. De hecho, deberíamos haberlo hecho hace mucho tiempo.

Una vez más: la Nueva Derecha Norteamericana se basa en el rechazo de la política, totalitarismo, terrorismo, imperialismo y genocidio de los partidos Fascista y Nacionalsocialista.

Creemos que la diversidad racial y cultural dentro de la misma sociedad conduce inevitablemente al odio y la violencia, y que el nacionalismo es la forma más práctica de asegurar la paz entre los pueblos.

Creemos que todos los pueblos deben tener patrias soberanas donde puedan vivir según sus propias luces, libres de la interferencia de otros pueblos.

Creemos que tal mundo puede lograrse a través de programas graduales y humanos de partición territorial y transferencia de la población.

Creemos que estos objetivos pueden cumplirse mediante el  cambio de conciencia de la gente, es decir, convencer a suficientes personas en posiciones de influencia que cada uno tiene un rol en el etnonacionalismo.

La promoción de un cambio político a través de la transformación de la conciencia y la cultura es lo que nosotros llamamos metapolítica.

La Metapolítica se refiere a lo que debe venir antes de la fundación de un nuevo orden político. La Metapolítica se desglosa en dos actividades básicas. En primer lugar, hayeducación: articulando y comunicando formas de nacionalismo blanco a la medida de los intereses y perspectivas de la gama completa de circunscripciones blancas. Esto incluye no sólo la teorización de la torre de marfil, sino también la expresión artística, comentarios tópicos culturales y políticos y toda la gama de medios mediante los cuales están comunicados. En segundo lugar, hay organización de la comunidad, lo que significa el cultivo de las comunidades reales que viven según nuestra visión en el presente y que pueden servir como las semillas de un Nuevo Orden por venir.

El proyecto metapolítico primario de la Nueva Derecha Norteamericana es desafiar y reemplazar la hegemonía de ideas anti-blancas a lo largo de nuestra cultura y sistema político. Toda la corriente cultural y política — incluyendo cada tonalidad del espectro político “respetable” — trata a la conciencia racial blanca y a la autoafirmación blanca como algo malo.

Nuestro objetivo es criticar y destruir este consenso y, en vez de eso, hacer hegemónica a la conciencia racial blanca y a la autoafirmación, así que sin importar qué partido político gane, los intereses blancos estarán asegurados. Nuestro objetivo es una sociedad blanca pluralista en la cual haya desacuerdo y debate sobre una amplia gama de temas. Pero la supervivencia blanca no estará entre ellos.

Hay analogías sistemáticas entre la Vieja Derecha y la Vieja Izquierda, y entre la Nueva Derecha y la Nueva Izquierda.

La Vieja Derecha y la Vieja Izquierda vieja tenían objetivos ampliamente divergentes, pero compartían medios comunes: partidos ideológicos políticos jerárquicos, organizados la lucha eleccionaria y armada; estados policiales con partidos únicos dirigidos por dictadores; la eliminación de la oposición a través de la censura, encarcelamiento, terror y franco asesinato, a veces a una alucinante escala industrial.

Sí, en el caso del Nacionalsocialismo clásico, los revisionistas sostienen que muchas de estas atrocidades son exageradas o son una mentira fabricada. Pero el revisionismo sobre la Segunda Guerra mundial está lejos del punto, porque el impulso imperialista, terrorista y genocida existe en Nacionalsocialismo hoy. Por ejemplo, el Nacionalsocialista tardío William Pierce desdeñó rutinariamente el Holocausto, pero estaba dispuesto a tolerar el terrorismo, imperialismo y genocidio reales en una escala que dejaría chica a cualquier cosa del siglo XX. Ese espíritu es lo que rechazamos.

Sí, hubo grados de totalitarismo. La abolición comunista de la propiedad privada exigió una invasión e interrupción de la vida privada más grandes que las del Fascismo o Nacionalsocialismo, que sólo pretendían armonizar la propiedad privada y la empresa privada con el bien común cuando estuvieran en conflicto. Afortunadamente, el totalitarismo duro — e incluso la versión más suave de totalitarismo duro — no es ni deseable ni necesaria para garantizar la existencia de nuestro pueblo, así que lo rechazamos.

Es educativo mirar cómo la Nueva izquierda ha manejado las impactantes, desgarradoras y nauseabundas atrocidades de la Vieja Izquierda. Los mejores Nuevos Izquierdistas no las niegan. No las minimizan. No pondrán sus esperanzas en un “revisionismo del Gulag” o en rehabilitar la reputación de Pol Pot. Ellos sencillamente repudian las atrocidades. Se alejan de ellas y caminan hacia sus objetivos.

Esto es exactamente lo que nos proponemos hacer. Estamos demasiado ocupados resistiendo nuestro propio genocidio para desgastarnos defendiendo los errores y excesos de la Vieja Derecha. Sencillamente no son nuestro problema. Tomando prestada una frase de Jonathan Bowden, “hemos caminado por encima.” Nuestros enemigos lo siguen arrojando en nuestro camino y nosotros seguimos caminando por encima.

La Nueva Izquierda conserva los valores y metas finales de la Vieja Izquierda. También conservaron elementos de su marco filosófico. Luego se dispusieron a difundir sus ideas a través de la cultura por medio de propaganda y subversión institucional. Y ganaron. Fuera de Cuba y Corea del Norte, el comunismo ortodoxo está muerto. El Capitalismo parece triunfante en todos lados. Y aún en el ámbito de la cultura, los valores izquierdistas son completamente hegemónicos. La Izquierda perdió la Guerra Fría, pero ganó la paz.

(Debido a que en Occidente, tanto la Vieja como la Nueva Izquierda funcionaban principalmente como un vehículo para intereses étnicos judíos, sería más preciso decir que los valores judíos son hegemónicos a lo largo de la cultura, incluso en la Derecha establecida).

La Nueva Izquierda y la Nueva Derecha tienen objetivos ampliamente divergentes, pero medios muy similares, es decir, la búsqueda de un cambio político a través de la transformación de ideas y cultura, teniendo como objetivo el establecimiento de la hegemonía intelectual y cultural.

La Nueva Derecha rechaza el totalitarismo, imperialismo, terrorismo y genocidio de la Vieja Derecha.

Pero nosotros no rechazamos su modelo político: la sociedad étnica y culturalmente homogénea, jerárquicamente organizada, orgánica. Queremos un mundo en el cual cada gente distinta tenga una patria, incluyendo los Judíos.

Tampoco rechazamos los marcos teóricos del Fascismo y el Nacionalsocialismo, que hoy son más relevantes y mejor cimentados en la ciencia e historia que nunca antes.

Tampoco rechazamos figuras tales como Hitler y Mussolini. La objetividad requiere que reconozcamos tanto sus virtudes como sus defectos. Tenemos mucho que aprender de ellos. Nunca repudiaremos a gente blanca despierta sólo para congraciarnos con la Burguesía.

He recibido algunas suaves patadas en las costillas acerca de incluir a Hitler y Mussolini entre los natalicios que conmemoramos, como si fueran cultos totalitarios de la personalidad. Pero como redactor, encuentro que los natalicios son ocasiones ideales que ocurren con regularidad para discutir sobre importantes figuras. También producen picos de tráfico en el motor de búsqueda que queremos capturar. Además, conmemoramos muchos natalicios y sería cobarde el discutir sobre gente como Ezra Pound o Knut Hamsun, pero ignorar a las personas por la cuales –al seguirlas– ellos fueron encarcelados. Así que seguiremos conmemorando sus natalicios hasta que, a la larga, todo lo hagan.

Uno de los motivos principales de la Nueva Izquierda para moverse de la política a la cultura fue la decepción con el proletariado, que fue efectivamente movilizado por el Fascismo y Nacionalsocialismo, sin mencionar los regímenes centristas de la época de la Guerra Fría.

La Nueva Izquierda creía que representaba a los intereses de los trabajadores, pero su enfoque fue completamente elitista. Centraron su atención en influir en las clases medias universitarias y profesionales, porque estas personas tienen una influencia desproporcionada sobre el resto de la sociedad, particularmente a través de la educación, los medios de comunicación y cultura popular.

Asimismo, la Nueva Derecha representa los intereses de todos los blancos, pero cuando se trata de un cambio social, tenemos que adoptar una estrategia resueltamente elitista. Tenemos que reconocer que, cultural y políticamente hablando, algunos blancos importan más que otros. La historia no es hecha por las masas. Está hecha de lasmasas. Es hecho por las elites moldeando a las masas. Por lo tanto, tenemos que dirigir nuestro mensaje al medio urbano, educado y clases profesionales y hacia arriba.

No hay escasez de grupos al estilo de la Vieja Derecha, con mensajes populistas dirigidos a la clase obrera y a las circunscripciones rurales. Pero necesitamos ir más allá de ellos si es que vamos a ganar.

¿Por quién estoy hablando aquí? Cuando digo “nosotros”, estoy hablando por más que mí mismo, pero no por todos o incluso la mayoría de nuestros escritores o lectores. No hay ninguna presunción de que cada autor que publicamos apruebe nuestra agenda, en su totalidad o en esencia. (De hecho, muchos de ellos están muertos). Tampoco hay ninguna presunción que cada autor coincide con cualquier otro autor publicado aquí. La publicación aquí, sin embargo, implica que yo, como editor en jefe, creo que un trabajo dado avanza nuestra agenda directa o indirectamente: directamente, mediante la articulación de una visión que respaldaría como verdadera; indirectamente, ayudando a construir un movimiento intelectualmente apasionante.

Y la Nueva Derecha Norteamericana es un movimiento intelectual, no una doctrina fija. Los objetivos están establecidos. La estrategia básica intelectual está fija. Pero todo lo demás está en movimiento: generalmente hacia nuestras metas, pero a veces sólo giran alrededor de la pista de baile sólo por el goce de hacerlo (lo cual, de una manera más sutil, también se mueve hacia nuestras metas).

Hay una amplia gama de tradiciones intelectuales diferentes y a menudo incompatibles dentro de la nueva derecha. Tenemos seguidores del Tradicionalismo de Julius Evola y René Guénon, así como otros pensadores que enfatizan una metafísica de forma eterna. Tenemos seguidores de filósofos no-Tradicionalistas y orientados a la historia como Nietzsche, Spengler, y Heidegger. Tenemos creyentes en declive y creyentes en el progresismo prometeico. Tenemos biólogos darwinistas y materialistas científicos enfrentados contra metafísicas dualistas. Tenemos ateos, y tenemos representantes de todas las escuelas de religión, cristianas y paganas, orientales y occidentales.

Necesitamos este tipo de diversidad, porque nuestra meta es fomentar las versiones del nacionalismo blanco que apelan a todas las circunscripciones blancas existentes. Podemos hablar a las multitudes porque contenemos multitudes.

¿Cómo se relaciona la Nueva Derecha Norteamericana con los grupos al estilo de la Vieja Derecha en Norteamérica y alrededor del mundo? ¿Y cómo nos relacionamos con los partidos nacionalistas democráticos en América y Europa?

Alex Kurtagic ha sostenido recientemente que la política democrática partidista puede realizar las funciones metapolíticas de educación y de organización de la comunidad, por lo tanto, no hay ninguna contradicción fundamental entre la política de partidos y la metapolítica. Por supuesto que las campañas políticas implican educación y organización de la comunidad, pero éstos son simplemente los subproductos del puesto al que se aspira. Y ello significa que todos los esfuerzos educativos y organizativos estarán dominados por el ciclo electoral y las cuestiones políticas del día.

Eso está bien, si el real objetivo de uno es ganar el puesto. Pero fuera de los sistemas de representación proporcional, buscar ganar puestos es bastante inútil. Así que si el real objetivo de uno es la educación y organización, entonces las campañas políticas son simplemente una distracción. Así que ¿por qué no enfocar toda la energía de uno en la educación y la organización de los esfuerzos, y determinar la agenda nosotros mismos, en lugar de dejar que la política electoral la determine por nosotros?

¿Por qué no tomar todo el dinero gastado en actividades puramente políticas — campañas de inscripción de votantes, viajes de campaña, literatura de la campaña y canalizarla hacia la educación y la organización?

David Duke, por ejemplo, ha estado haciendo trabajos importantísimos con sus escritos, discursos y videos. La mayor parte de ese trabajo se detendría si tuviera que hacer otra inútil y costosa carrera por un puesto político.

Intelectualmente, tenemos que trazar una línea nítida y clara entre la metapolítica de Nueva Derecha y todas las formas de política de partido nacionalista. Compartimos los mismos objetivos generales, pero diferimos sobre la mejor manera de alcanzarlos. Tenemos que reconocer estas diferencias francamente, luego dividir nuestro campo y perseguir nuestros objetivos comunes por los variados caminos que nos parezcan mejores.

No quiero gastar tiempo criticando y atacando a otros sinceros defensores blancos, compitiendo por nimiedades. Al final, el único argumento válido por o contra un enfoque es mirar sus resultados. Yo quiero ganar apoyo haciendo un buen trabajo, no denigrando el trabajo de otros.

Aunque uno puede trazar una aguda línea intelectual entre la metapolítica de Nueva Derecha y la política de partido nacionalista, ningún muro nos separa en el mundo real. La Nueva Derecha Norteamericana no es un partido político o una secta intelectual tipo partido. Somos una red informal que puede superponerse y penetrar todas las instituciones sociales, incluidos los partidos. Mantener contactos con personas de todo el mundo que participan en diversos partidos políticos. Ellos saben dónde estoy. Donde estamos en desacuerdo, acordamos en no estar de acuerdo.

Hablando personalmente, sin embargo, me gustaría que un muro pudiera erigirse en algunos casos, pues si hay sólo seis grados de separación social entre Barack Obama y yo, hay muchos menos grados de separación entre yo y el próximo Anders Behring Breivik. Y, para mí, eso es demasiado cerca para estar cómodo. No quiero tener nada que ver con ejércitos armados de uno. La única arma que quiero poseer está hecha de porcelana.

Verán, realmente creo que lo que estoy haciendo es correcto e importante. Muy correcto y muy importante para exponerse al riesgo de hombres vestidos como Caballeros Templarios o los soldados de asalto y jugando con las armas reales. No tengo nada contra las armas o los propietarios de armas como tal. Pero el modelo de la Vieja Derecha atrae a gente inestable, propensos a la violencia, que sólo hace nuestro trabajo más difícil.

Pero ya que no puedo construir un movimiento — incluso un movimiento metapolítico — siendo un ermitaño, lo mejor que puedo hacer es trazar líneas intelectuales de demarcación claras: una vez más: la Nueva Derecha Norteamericana se basa en el rechazo de la política, totalitarismo, terrorismo, imperialismo y genocidio de los partidos Fascista y Nacionalsocialista.

(Breivik es un caso complejo, porque salió del movimiento Contra-Jihad, una oposición falsa, dominada por los judíos, a la colonización islámica de Europa. Pero todavía compartimos sus preocupaciones básicas y su meta de Europa para europeos, aunque rechazamos sus acciones y gran parte de su marco analítico).

Los cínicos han acusado a la Nueva Izquierda de ser nada más que un truco de mercadeo deshonesto. Por supuesto, no tiene sentido en intentar convencer a los cínicos, que conocen a priori que la verdad es siempre más sórdida de lo que parece. Pero la Nueva Izquierda en realidad cumplió sus promesas: marxismo sin totalitarismo, sin terror, sin campos.

Por supuesto todos sabemos que el régimen actual es una forma de totalitarismo suave el cual promulga el genocidio de la raza blanca en cámara lenta. Pero el punto es que este régimen no fue impuesto a nuestro pueblo a través de una revolución violenta. Lo aceptaron debido a la transformación de su conciencia. Pueden ser salvados de la misma forma.

Diversificar es igualar hacia abajo

Algo casi omnipresente en las minorías, y cuasi obligatorio, es defenderse de los ataques de las mayorías, y no es raro ver reacciones violentas y brutales ante las presiones de las culturas hegemónicas o ante lo que se traduce como una ofensa al grupo, como lo fue, por mencionar un ejemplo, los incidentes en Ferguson, durante el año pasado.

Esta posición defensiva, más que ser lógica, es gatillada por disparadores irracionales que actúan como las defensas del organismo ante las amenazas externas, por lo que el objetivo subyacente a estas respuestas al ambiente es el de sobrevivir a cualquier costo.

En una sociedad donde la corrección política se hace transversal a todos sus círculos, la defensa instintiva, al volverse racional, civilizada, educada, termina transformando su clamor en un lloriqueo, sobre todo cuando sus peticiones son efectivamente escuchadas y se hace costumbre reclamar por lo que sea, como lo es el caso del Movimiento de Liberación Homosexual, cuyas demandas rayan en lo ridículo.

Congresista Tony Cárdenas.

Antes de la 87° entrega de los Academy Awards, u «Oscars», hemos podido atestiguar las denuncias y quejas de un congresista de origen «hispano» respecto a la poca diversidad exhibida en los nominados a los premios de la Academia para este año donde, sea cual sea la razón, dominaron los nominados de raza blanca.

Respecto a la falta de diversidad en los nominados, Cárdenas agregó en la carta que envió a Cheryl Boone Isaacs:

When we fail to include diverse, talented faces, reflecting both today and tomorrow’s America, we send a poor message to our youth and the world. We are not celebrating the diversity that makes this country unique.

Cuando fallamos al incluir rostros talentosos y diversos, reflejando a la América de hoy y mañana, enviamos un pobre mensaje a nuestra juventud y al mundo. No estamos celebrando la diversidad que hace único a este país.

Lo realmente triste de esta situación, es que la lucha por la diversidad continuamente se desvirtúa a sí misma al luchar por una «mayor diversidad» a través de una mera igualdad en cantidad, olvidando que la real diversidad, es decir, la diferencia, la desigualdad, aquélla que no es medible, está íntimamente relacionada con las cualidades, y éstas no pueden ser reducidas a una cuestión numérica.

Cuando una lucha por ser el mejor — en este caso, el mejor en su subsector de la industria cinematográfica — es impregnada de corrección política a través del cuoteo y la inclusión obligatoria, termina inevitablemente en la destrucción de la excelencia. La búsqueda cuantitativa de la igualdad termina por podrir la verdadera diversidad, pues ataca a la esencia de ésta, i.e., la calidad.

Peor aún, para los guerreros de la justicia social, buscar la diversidad a través de la igualdad no sólo hunde a la calidad en la nada sino, además, resta méritos a las minorías, al dar a entender que éstas deben valerse de una ayuda externa para poder competir. Y eso no habla muy bien de la lucha por la reivindicación.

Chelsea: sesgo hipócrita del liberalismo

Lo siento, por algo que no hice
Linché a alguien pero no sé a quién
Me culpas por la esclavitud de cien años antes de que nací

Culpable de ser blanco.

Minor Threat, «Guilty Of Being White«

 

En un acto dominado más por los impulsos instintivos con una plena racionalidad, hinchas del Chelsea negaron a un ciudadano de raza negra la subida a un vagón del metro, lo que ha provocado una ola de réplicas tanto en el mundo del fútbol, como en la opinión pública no futbolera.

Sin miedo a caer en el saco de la corrección política, reconocer lo denigrante que es para el afectado la acción de los hinchas del Chelsea no es algo que necesite mucho análisis. Desgraciadamente, en un mundo donde se promueve el individualismo y la victimización de las «minorías», la opinión pública no analiza objetivamente las causas de las cosas, y mucho menos hace una retroalimentación respecto a sus propias opiniones y visiones. Constantemente, la población se culpa de lo que le ocurrió a otros que ni siquiera llegaron a conocer, algo así como un pecado original que tienen que cargar durante todas sus vidas y, por esto mismo, soportar todas las consecuencias.

Es así, como la actitud irracional de los hinchas del Chelsea –para la opinión pública– es fruto de la mera intolerancia y racismo, por lo que figuran como culpables y dignos de ser detestados por la estricta tolerancia humanista. Ahora bien, hay un lado oscuro de la verdad, donde las manifestaciones de odio e intolerancia no son producto de la generación espontánea, sino que revisten un sinnúmero de condiciones y factores que resultan en acciones tan simples pero significativas como no permitir a alguien la entrada a un vagón de metro.

Detrás de la acción de los hinchas no hay sólo un prejuicio racialmente motivado, sino que hay todo un aparataje de coerción sistematizada que conduce a estas fisuras de odio en el cuento de hadas de la sociedad perfecta que pretende imponer el Liberalismo. Detrás de la acción hay una Europa que ve cómo su suelo va siendo invadido, cómo sus habitantes nativos son hostigados por sus propios gobiernos imponiendo culpas sobre sus cabezas. Detrás de la acción irracional hay también tasas de criminalidad que aumentan, apropiación de barrios por parte de inmigrantes y una verdadera campaña de sustitución de la población nativa de Europa.

Hay odio, sí, pero no es un odio gratuito, y es un odio suficiente para hacer pedazos el sueño multiculti de los liberales y hundir a Europa en un caldo de intolerancia y prejuicio.

Los mismos que acongojados levantan sus brazos al cielo, que hacen mea culpa de lo que le han hecho al mundo, que fomentan ONGs para detener el racismo y la xenofobia, son los que callan ante la ocupación, el Gran Reemplazo y ante el hostigamiento a los ciudadanos de origen europeo para el abandono de sus vecindarios por parte de aquéllos que no respetan las leyes pero que no temen a ampararse en ellas si es que pueden sacarles provecho.

Una vez más, la diversidad nos demuestra que no sólo no funciona, sino que, hoy por hoy, está siendo la piedra angular del detrimento de Europa.

El país de la infelicidad y el resentimiento

Si hay algo que las redes sociales han logrado con creces, es la posibilidad de dar tribuna a los invisibles que antes no eran escuchados más que por sus familias y amigos. El bajo costo del servicio, la nula censura y el ausente filtro idiomático han permitido que cualquiera que tenga acceso a internet pueda ladrar lo que sea sin temor. Incluso, hay algunos que han llegado a categorías tales como «Comentarista Destacado» en relación al número de comentarios que efectúan, algo muy ad hoc a la sociedad en la que vivimos, donde la cantidad está por encima de la calidad.

Como buen observador —lo que no me hace distinto de un fisgón cualquiera que mira escondido tras un muro, lo acepto— dedico algunos minutos de mi tiempo a leer noticias de distintas fuentes y, por sobre todo, los comentarios de la gente común acerca de las mismas noticias, pues considero que es ahí donde reside la opinión pública pues, en cambio, la televisión y la radio dirigen al público mostrando sólo las cosas más «jugosas», sin darnos el beneficio de encontrarnos con información primaria.

Lo preocupante de esta información primaria es que —al reflejar lo que la gente es, lo que piensa— logra graficar las emociones y sentimientos de las personas como si fueran la más chocante obra de arte. El odio y resentimiento con los que la gente se expresa es un indicador de lo que ocurre en su interior como una respuesta contra las agresiones del medio, las cuales no tienen que ser físicas necesariamente. Sabemos perfectamente que nuestra sociedad está construida sobre tramas de violencia y abuso de poder, disfrazadas elegantemente con buenas intenciones e ideales de justicia, por lo que no es extraño que la gente se sienta agredida y vulnerada aún en su vida cotidiana, ya sea por tarifas abusivas, impuestos absurdos, y por las sirvengüenzuras varias a la que se ve sometida el ciudadano común que no es beneficiado por un Estado que cada vez se identifica menos con sus esclavos.

(sic) Malditos politicos ladrones ay ke matarlos a todos ay ke cortarle las manos para ke dejen de rovar los mataria con mis propias manos

El lenguaje agresivo («estos malditos», «hay que quemarlos», «los mataría lentamente para que sufran», «hay que colgarlos», etc.) que se deja ver en los comentarios de las redes sociales deja entrever cierto comportamiento esquizofrénico de la sociedad chilena: la gente que lanza comentarios invocando a la Ley de Lynch, al empalamiento y desollamiento públicos, es la misma que se deja dominar por la Ley de Moraga, viviendo vidas normales, insignificantes, sin sobresaltos y que, muy probablemente, no se verán alteradas más que por la muerte.

A pesar de tanto odio acumulado, podemos atestiguar que las cosas siguen igual: no estallan revueltas, mucho menos hay revoluciones, no vemos empalamientos públicos y definitivamente no hay personas que maten a otras lenta y dolorosamente para impartir la justicia. ¿Dónde va a parar, entonces, todo ese odio? No lo vemos traducido en resultados externos al individuo, como bien pudieron serlo la Revolución Francesa y la Revolución Rusa (que no menciono como ejemplo porque me agraden o algo así, sino por ejemplificar una obra que se pudo concretar gracias al resentimiento de las masas), sino que lo vemos traducido en la infelicidad de generaciones completas que pasarán a la Historia por ser nada, por alimentar un odio que se llevarán a la tumba, luego de una vida completa dedicados a subsistir mediante las apariencias.

(sic) hijos de puta hay qe kemarlos vivos qe sientan el doloor una y otra ves antes de morir

La enfermedad es evidente: mientras el discurso habla de paz, de inclusión y de igualdad, los sentimientos fantasean con sueños de violencia, brutalidad y muerte… al tiempo que las acciones reflejan nada, pues nadie hace nada. Con una estructura enferma, llena de frustraciones, de fracasos, de vidas insatisfechas, de gente no realizada, no es de extrañar que las redes sociales funcionen como verdaderos ventiladores de mierda de una sociedad conformada por chihuahuas y poodles que ladran pero no muerden.

«Compartir» es indulgencia

Cada perro reventado, cada niño con cara de sufrimiento, cada animal despellejado vivo, cada cuestionamiento al poder, cada clamor que se publica en redes sociales es un globo con agua que choca contra una pared de concreto cubierta con clavos, y con cimientos de 10 metros.

Cada imagen que se publica en redes sociales virtuales de algún niño cubierto de moscas reflejando la cruel realidad de un estado fallido, mal gobernado por líderes locales abusadores, ávidos de poder y verdaderos carniceros que se entregan a los placeres de la sangre y la muerte sencillamente porque pueden, cada imagen de heridos y muertos por bombardeos ejecutados por las potencias que tú crees que dominan al mundo, es una cuota de insignificancia que es jugada por el usuario.

El botón que anula tu naturaleza.

Cada petición virtual por la disminución de sueldo de los políticos, cada documento revelado donde se explica a la población el robo de bienes públicos por parte de funcionarios estatales, cada video donde se hace pública la contaminación sin precedentes que están sufriendo entornos que en tiempos prístinos eran puros, cada planilla de remuneraciones de senadores y diputados que excede groseramente lo que jamás podrás recibir a costa del trabajo que tanto que ha costado obtener, es un lamento de insecto gritado contra el viento.

Pero no te confundas: en este caso, la unión no hace la fuerza, y ni un millón de gritos de insectos juntos logrará que Eolo detenga su furia para escuchar lo que la masa común e insignificante tenga que decir. Peor aún, menos posibilidades hay que, en el caso remoto y casi improbable que los insectos sean escuchados, efectivamente la voluntad insecta sea tomada en cuenta y se logre lo que la multitud anhelaba.

El único caso en el que la voluntad insecta cae en tierra fértil, es cuando el poder superior (disfrazado de el bien mayor) estima que, después de tantos golpes, latigazos y patadas propinadas a los asnos, es tiempo de hacer un cariño complaciente que calme a las masas, de manera de asegurar su fidelidad, aunque sin otorgar la excesiva confianza para que se vuelva una costumbre.

Cada vez que eliges compartir información por redes sociales esperando que otros, tan descontentos como tú, se indignen y hagan que el mundo cambie a su favor, lo que realmente haces es engañarte, masturbarte con una lucha ficticia y complacerte de los «cambios» que estás provocando desde tu aparato electrónico.

La única manera.

Pero no: no estás declarando ninguna guerra, no estás salvando a nadie del hambre ni tampoco incitando que otros luchen contra ella, no estás haciendo estallar una revolución, no harás que el Gobierno cambie y definitivamente no estás haciendo ningún cambio en el devenir histórico que tanto te afecta.

Tus opciones son claras: sales a la calle a destruirlo todo y linchar a los políticos que sientes que te están cagando, haces aportes monetarios para que las facciones que crees que están luchando justamente compren armamento (en vez de «compartir» imágenes ridículas de apoyo que, en realidad, no van a provocar que tus amigos de facebook tomen un fusil), haces estallar una revolución que queme todo hasta los cimientos… o sencillamente dejas de promover causas desde tu juguete electrónico y de autoengañarte porque realmente no estás haciendo ningún cambio.

No habrá otro 732

Francisco Albanese

«Si los europeos entregan armas [a los rebeldes], el patio trasero de Europa se convertirá en terrorista y Europa pagará el precio por ello.

— Bashar al-Assad en Frankfurter Allgemeine Zeitung.

«Me rebelo contra el destino. Protesto contra los venenos del alma y los deseos de individuos invasores de destruir las anclas de nuestra identidad.«

— Dominique Venner, «Las razones para una Muerte Voluntaria».

«Odio decir que te lo dije. Creo que ya te lo dije.«

The Hives, «Hate to say I told you so«

(más…)

El nacionalismo es natural

Artículo publicado originalmente como «Nationalism Is Natural», por Allan C. Park, en Alternative Right.

El siguiente artículo aparecía en el sitio web Alternative Right, una excelente revista virtual que rompe las barricadas intelectuales y está dispuesta a ahondar en cualquier área de controversia sin temor. La recomiendo de todo corazón. – Dr. David Duke. Traducción por Sebastián Vera.

 

Comentario previo por el Dr. David DukeLas últimas investigaciones científicas muestran que la lealtad étnica está profundamente arraigada en nuestra composición biológica. Algunos podrán desacreditar este hecho, lamentablemente, pero es un hecho de la naturaleza y es natural en el más verdadero sentido de la palabra. Es por eso que el multiculturalismo, no importa cuánto se idealice con palabras como amor y solidaridad, inevitablemente lleva a la discordia, agitación, odio y a veces a la guerra civil y al genocidio. La ONU encargó un extenso estudio sobre guerras civiles y conflictos alrededor del mundo y descubrió que la gran mayoría de ellos tenían una raíz étnica. Si aceptamos que las diferencias humanas son innatas, naturales y hermosas, y aceptamos tal hecho en vez de tratar de ignorarlo o pasarlo por encima, habrá un mundo con lejos más harmonía, paz y verdadera hermandad. Cada pueblo debe tener el derecho a existir, a construir una sociedad sobre su propia y particular expresión de vida, alma y espíritu.

Estas diferencias no deberían ser lamentadas, sino celebradas. Las políticas de inmigración deben ser hechas con un entendimiento de esta fundamental realidad humana. Si no, estamos condenados a un mundo de guerra y antagonismo.

Investigadores europeos han demostrado que los instigadores de la gran empresa multicultural luchan contra la naturaleza. El New York Times informó sobre un estudio holandés que determinó científicamente que el etnocentrismo (la preferencia por el “grupo propio”) es natural, tanto química como biológicamente.
La hormona oxitocina ha sido llamada “la hormona del acurrucamiento”, porque el hipotálamo la libera durante la cópula sexual, amamantamiento y el parto, entre otros momentos. Este neuropéptido es conocido por crear un sentimiento de lazo con las niños, romance entre adultos y confianza entre la sociedad. Pero nuevas investigaciones han descubierto que la oxitocina asegura que los seres humanos extienden su simpatía dentro de claros límites étnicos.
El New York Times describe “El lado oscuro de la oxitocina, la hormona del amor”:

El amor y la confianza que promueve no son hacia el mundo en general, sino sólo hacia el grupo de una persona. Psicólogos que han tratado de especificar su función han concluido que es un agente del etnocentrismo.

El descubrimiento es el resultado de extensivas pruebas llevadas a cabo por un grupo de psicólogos holandeses liderados por el Dr. Carsten K.W De Dreu de la Universidad de Amsterdam. Su artículo “La oxitocina promueve el etnocentrismo humano” fue publicado en internet hace pocos días. “El Etnocentrismo es una parte muy básica de los humanos, no es algo que podamos cambiar con la educación”, concluyó De Dreu.

 

El equipo hizo que hombres holandeses inhalaran una bocanada de oxitocina o de placebo 40 minutos antes de enfrascarse en una serie de pruebas diseñadas para medir sus sentimientos hacia miembros del grupo propio y del grupo ajeno, “nosotros” y “ellos”. Los psicólogos les pidieron que respondieran presionando un botón cuando vieran un par de nombres, encontrando que los que habían recibido oxitocina respondieron más ágilmente cuando se incluía un nombre holandés antes que uno árabe o alemán. La duda reflejaba una aversión hacia el grupo ajeno.

 

Luego, el grupo tomó dos pruebas de dilema moral, diciéndoseles que podrían salvar la vida de muchas personas haciendo que una fuese arrollada por un tren. Los psicólogos variaron el nombre de la víctima artificial entre apellidos holandeses, alemanes y árabes. Como el New York Times lo dice, “Los sujetos que habían tomado oxitocina estaban más gustosos a sacrificar a los Mohammeds que a los Maartens.”
Los investigadores apuntaron que esto no era causado por una incrementada hostilidad hacia las minorías, sino que por una mayor lealtad hacia su propio grupo étnico, pero reconocieron el rol de la hormona en incitar un instinto protector cuando alguien se sentía amenazado por un miembro de un grupo ajeno, así como de otra etnia.
Este estudio se construyó sobre experimentos que el Dr. Dreu realizó y analizó en junio del año 2010. “Nuestro estudio muestra que la oxitocina no sólo juega un rol en modular la cooperación y la benevolencia, sino que también en provocar agresión.”, declaró De Dreu. A través de 3 pruebas, concluyó que la gente estaba menos presta a compartir recursos financieros con aquellos que pertenecían a un grupo ajeno. En una actualización del dilema del prisionero, los estudiantes que recibieron oxitocina se negaron a cooperar con miembros de un grupo ajeno debido al miedo de que otro grupo quebrara el acuerdo y los despojara de su parentela. A mayor amenaza de daño, más dispuesto estaba el grupo a atacar a los foráneos para protegerse.
Dar a los soldados una dosis de oxitocina “podría hacerlos más cooperativos hacia sus camaradas, estando dispuesto incluso a sacrificarse”, sostuvo De Dreu, “pero ha de hacerlos más tendientes a lanzar un ataque contra el ejército oponente, siendo un aumento en la escala del conflicto la consecuencia más probable.”
Significativamente, la misma prueba no encontró que la aumentada solidaridad étnica condujera a ofensivas no provocadas. Incluso cuando se ofrecían mayores recompensas por dañar a aquellos que no los habían atacado, el grupo se resistió. De Dreu escribe, “Los
resultados muestran que la oxitocina conduce a una respuesta defensiva que promueve la confianza y cooperación dentro del grupo, y una defensiva, no ofensiva, agresión hacia los grupos rivales.”
Así que, a pesar de la caricatura del blanco consciente racialmente que liquida a sus vecinos, la realidad biológica es que la solidaridad étnica promueve la cohesión, el altruismo y la protección para los de su propio tipo.
Lo mejor que el Times pudo reseñar a vía de refutación es al Dr. Bruno B. Averbeck, “un experto en procesos emocionales cerebrales del National Institute of Mental Health” (Instituto Nacional de Salud Mental). Él da una hipótesis sobre que los efectos de la oxitocina sólo se aplican en los casos en que los individuos no tienen información sobre el grupo ajeno y, una vez que los grupos ajenos son entidades conocidas, el cerebro puede basarse en un juicio considerado en vez de inclinaciones naturales, subliminales y biológicas. Expresó sorpresa cuando confrontó los hechos. “Es sorprendente que este neurotransmisor pueda afectar tan específicamente a estas conductas sociales”, sostuvo.

 

Este nuevo descubrimiento científico muestra que la causa del etnocentrismo es estructurada e inevitable. Los disidentes de la diversidad pueden no haber conocido el ímpetu neurológico del que solamente honestos observadores han conocido sus límites, en una constante universal. Luchando en contra del funcionamiento de la biología humana, el multiculturalismo promueve el régimen anti-racista de rigor en las cosmopolitas sociedades occidentales a través del adoctrinamiento escolar, propaganda televisiva y entrenamiento sensitivo. La oxitocina puede activar el Sub-Racismo descrito por Colin Liddell.

 

Los resultados del Dr. De Dreu sugieren que la causa multiétnica está perdida, porque gente de todas las razas las rechaza a un nivel subconsciente y químico. Una cantidad expansiva de grupos minoritarios disminuyen el altruismo, provocan desconfianza, y hacen que las diferencias sociales se profundicen y se hagan permanentes. Promover el contacto interracial significa promover conflictos.
El Dr. De Dreu cree que este instinto se desarrolló durante la evolución. Sostuvo, “En el ambiente ancestral era muy importante para la gente detectar en otros si estos tenían un compromiso a largo plazo con el grupo.” Esto se hace más verdadero hoy, cuando los ciudadanos en Occidente se encuentran rodeados cada vez más por grupos étnicos minoritarios altamente cohesivos y relativamente impermeables, que esgrimen motivos de quejas históricas contra ellos. La oxitocina trabaja para ambos lados.
Parece ser que la única manera de prevenir una conflagración racial es usar nuestros cerebros.

Diez ideas prematuras

Conceptos por Guillaume Faye. Glosario elaborado por Michael O’Meara a partir de Pourquoi nous combattons y Archéofuturisme. Traducción por Francisco Albanese. Artículo publicado con permiso de Guillaume Faye y Counter-Currents Publishing.

EUROPA está en guerra, pero no lo sabe… Está ocupada y colonizada por los pueblos del sur y económica, estratégica y culturalmente subyugada por el Nuevo Orden de los Estados Unidos… Es el enfermo del mundo.

ARQUEOFUTURISMO: El espíritu que da cuenta de que el futuro se erige desde un resurgimiento de los valores ancestrales y que las nociones de la modernidad y el tradicionalismo necesitan ser dialécticamente superadas. Confrontar el futuro, especialmente hoy, dicta un retorno a una mentalidad arcaica que es premoderna, no-igualitaria y no-humanista, a una mentalidad que restaure los valores ancestrales y aquéllos del orden social… Por esto, el futuro no es la ni la negación de la tradición ni la de la memoria histórica de un pueblo, sino su metamorfosis y, en última instancia, su crecimiento y regeneración.

IDENTIDAD: Característica de la humanidad es la diversidad y singularidad de sus pueblos y culturas. Toda homogeneización es sinónimo de muerte y esclerosis… La identidad étnica y la identidad cultural forman un bloque, pero la identidad biológica es fundamental, pues sin ella la cultura y la civilización son imposibles de sostener… La identidad nunca está congelada. Sigue siendo la misma sólo que en evolucionando, reconciliando, siendo y transformándose.

BIOPOLÍTICA: Un proyecto político responde a los imperativos biológicos y demográficos de su gente… La Biopolítica está guiada por el principio de que la calidad biológica de un pueblo es esencial para su supervivencia y el bienestar.

SELECCIÓN: El proceso colectivo, basado en la competencia, que reduce o elimina a los débiles y selecciona a los fuertes y capaces. Selección implica tanto la evolución natural de las especies como el desarrollo histórico de una cultura y civilización… La sociedad contemporánea previene una selección justa y en su lugar impone una salvaje e injusta basada en la ley de la selva.

INTERREGNUM: El período entre el final de una civilización y el posible nacimiento de otra. Actualmente estamos viviendo un interregnum, un trágico momento histórico cuando todo está en llamas y todo, como un Fénix, podría levantarse renacido de sus cenizas.

GUERRA CIVIL ÉTNICA: Sólo el estallido de una guerra resolverá los problemas creados por la actual colonización, africanización e islamización de Europa. Sólo de espaldas a la pared es que un pueblo es estimulado para idear soluciones que en otros tiempos serían impensables.

REVOLUCIÓN: El cambio violento de una situación política que sigue a una crisis profunda y es obra de una «minoría activa»…. Una verdadera revolución es una metamorfosis, es decir, un cambio radical de todos los valores. El único revolucionario de la época moderna es Nietzsche… y no Marx, quien buscó simplemente otra forma de sociedad burguesa… Durante mucho tiempo hemos pasado el punto de no retorno, donde es posible detener la descomposición prevalente con reformas políticas moderadas.

ARISTOCRACIA: Una verdadera aristocracia encarna la esencia de su pueblo, al que sirve con valentía, desinterés, modestia, gusto, sencillez y estatura. Recrear una nueva aristocracia es la eterna tarea de cada proyecto revolucionario… La creación de tal aristocracia es posible sólo mediante la guerra, que es la más despiadada de fuerzas selectivas.

VOLUNTAD DE PODER: La tendencia de toda vida a perpetuarse, a asegurar su supervivencia y a mejorar su dominación, su superioridad y sus capacidades creativas… La voluntad de poder acepta que la vida es una lucha, una lucha eterna por la supremacía, la interminable lucha para mejorar y perfeccionarse uno mismo, el rechazo absoluto del nihilismo, lo contrario del relativismo contemporáneo… Es la fuerza de la vida y de la historia. No es simplemente el imperativo ecológico de la dominación, sino de la supervivencia y la continuidad. Un pueblo o una civilización que abandona su Voluntad de Poder inevitablemente perece.

Alternativa Vertical

Publicado originalmente como «Alternative Vertical», en Alternative Right. Traducción por F.A.

Al principio, lo aguantas porque está ahí, pero después de un rato te empieza a hinchar las bolas y se hace más y más irritante: Izquierda – esto, Derecha – lo otro, Nueva Izquierda – esto, Derecha Alternativa-lo otro, blá, blá, blá, etc. etc., ad infinitum – y un bostezo eterno.

Todo empieza en la Convención Nacional Francesa (o algo así) en los días de la Revolución –Googléenlo; no me jodan – cuando, supongo yo, que todos los revoltosos se sentaron en el lado izquierdo de la sala (¿pero cuál izquierda, su izquierda o la izquierda del acomodador?) y todos los giles amables con debilidad por el rey se sentaron a la derecha.

Vi algo parecido cuando enseñaba en una disfuncional escuela pública mixta japonesa. Todos los muchachos se sentaron cerca de la puerta y todas las niñas se sentaron junto a las ventanas. Para los niños, la puerta representaba la «libertad» y un valor agregado de pocos segundos fuera de la sala cuando sonaba la campana. Para las niñas, las ventanas eran una importante fuente de iluminación para ser utilizada en complejas operaciones de maquillaje que a veces continuaban durante las clases, en escritorios que eran demasiado pequeños para sus parafernalia cosmética y sus textos escolares.

¡Ahora recién me doy cuenta, desde mi punto de vista, que el lado derecho estaba cerca de la luz y el lado izquierdo, cerca de los waters!

Sospecho que la Convención Nacional Francesa (o lo que sea), que nos legó estos sagrados términos – Izquierda y Derecha – era bastante parecido a esto. Quizás los aristócratas con su paradójica mezcla de piel espinillenta y sifilítica y vanidad empolvada rechazaron las ventanas, mientras que los letrados burgueses que condujeron la revolución prefirieron sentarse en la luz para así poder estudiar profundamente a Voltaire y Rousseau entre los debates sobre el precio del pastel

Cualesquiera sean los hechos exactos, estoy bastante seguro que la génesis de estos términos no fue exactamente constructivo o significativo.

¿Por qué fueron pescados y por qué han subsistido durante dos siglos? Probablemente, se deba a una combinación del enorme «poder blando» de La France y la principalmente tradicional fuerza derechista de hábito ciego y tonto, pero también creo que, en realidad, cada lado ha desarrollado el gusto por su denominación lateralista.

Los Derechistas están felices de estar “en la Derecha” y tener adscrita la idea de un torpe siniestrismo a sus oponentes; mientras que los Izquierdistas gustan del sentido del peligro, de lo salvaje, impredecible y la discapacidad leve que su denominación lateralista connota y evoca. También un montón de ellos son probablemente zurdos, que se radicalizaron a temprana edad debido a las manillas de las puertas (tal es la trivialidad de la orientación política de la mayoría de las personas).

De cualquier manera, los términos Izquierda y Derecha han servido extremadamente mal al mundo de la política e ideología, y han conducido a una interminable confusión política. Examina la historia de los Nacionalsocialistas, la Unión Soviética, los Neo-Cons, la China comunista con toques fascistas, y el Partido Conservador Británico para ver cuán fácil es confundir los términos Izquierda y Derecha. Tal confusión es inevitable porque no hay nada intrínsecamente distinto  o cualitativo sobre lo que son sencillamente términos relativos (quién se queda, quién tiene la razón/ quién es Izquierda, quién es Derecha).

Pienso que una solución a este antiguo problema puede encontrarse al cambiar a un vector menos relativo y que tiene su base en las verdades externas de las matemáticas, es decir, los conceptos de VERTICAL y HORIZONTAL. Al reemplazar a “la Derecha” con “lo Vertical” y a “la Izquierda” con “lo Horizontal”, un triunfo enorme ha sido alcanzado en la claridad. Si el Ala Derecha tiene una esencia en que la mayoría puede concordar, es la jerarquía, desigualdad natural, meritocracia, y aspiración a lo sagrado, en otras palabras, un sentido de lo vertical. Asimismo, la esencia de la Izquierda, cuando no está transformando en una camarilla revolucionaria elitista preparada para la conquista militar heroica, ha tenido un igualitarismo omnímodo y una tendencia anti-jerárquica, esencialmente un valor horizontal.

Así que confinemos a la Izquierda y la Derecha en el basurero de la historia, donde pertenecen, y en vez de eso comencemos a pensar VERTICALMENTE y HORIZONTALMENTE. Ustedes saben que tiene sentido.