Hoppe, el Libertarianismo y la Alt-Right #1

Francisco Albanese

Aparentemente, Hoppe sigue llevando la línea paleo en lo que respecta al avance del libertarianismo. Soy cada vez más escéptico de esta idea dado que la mayoría de los derechistas parecen ser primero tribalistas-nacionalistas y/o culturalistas tradicionalistas, y son libertarios, en el mejor de los casos, en un lejano segundo lugar (o tercero, cuarto, o ninguno en absoluto). Cuanto más popular se ha vuelto la alt-right/alt-lite, más se ha alejado del libertarianismo. Por supuesto, yo también estoy cada vez más escéptico de la capacidad de que cualquier tipo de anarquismo serio emerja desde la Izquierda, así como se da que la mayoría de los anarquistas de izquierda son izquierdistas primero y anarquistas segundo (o tercero, cuarto, o no lo son en lo absoluto).

— Keith Preston

Bastante comentado ha sido el discurso “Libertarianism and the Alt-Right. In Search of a Libertarian Strategy for Social Change“, pronunciado por Hans-Hermann Hoppe en la XII reunión anual de la Property and Freedom Society, en Bodrum, Turquía, el pasado 17 de Septiembre), sobre todo por la contingencia ideológica a la que apela el discurso, es decir, a la interacción entre el libertarianismo y la derecha alternativa. 

Fiel a su estilo desenfadado y sin remordimientos, Hoppe comienza su discurso exponiendo una síntesis de la posición libertaria en el mundo tal como es, alejado de las abstracciones y los idealismos que convierten al libertarianismo regularmente en una doctrina tan elevada e inalcanzable que pareciera ser sólo propia de una élite perfecta e intocable, volviendo a la idea libertaria en algo irrealizable e incognoscible. Hoppe , entonces, pasa a hablar de la propiedad privada y cómo ésta es esencial para mantener la paz en un mundo de escasez, donde es el primer propietario de un recurso el que puede obtener poder sobre él sin necesidad de conflicto, mientras que, en los casos distintos, el conflicto no sólo no es evitado, sino que, contrariamente al propósito mismo de las normas, se vuelve ineludible y permanente:

Si quieres vivir en paz con otras personas y evitar todos los enfrentamientos físicos y, en caso que estos choques ocurran, tratar de resolverlos pacíficamente, entonces debes ser un anarquista o, más precisamente, un anarquista de propiedad privada, un anarco-capitalista o un defensor de una sociedad de derecho privado.

Luego arremete contra los libertarios que defienden los derechos que están fuera de la esfera de la propiedad privada, pues los considera apologistas de la antítesis de la propiedad privada porque demandan algo del individuo en contra de su voluntad. Para que una voluntad generalizada de una sociedad sea una realidad incluso a pesar del individuo, debe ser arrebatada parte de la voluntad de los individuos.

Acto seguido, los dardos de Hoppe apuntan a las masas antifascistas que han acusado a Murray Rothbard, el prócer del libertarianismo, de fascista, racista, reaccionario, sexista, xenófobo, etc., y da cuenta que él, Hoppe, ha heredado las acusaciones a Rothbard. Una especie de heredero de los calificativos destinados a Rothbard.

Entrando a la temática principal del discurso, Hoppe relata a grandes rasgos cómo surge la derecha alternativa y cómo algunas figuras prominentes del movimiento aparecen en algunas conferencias y eventos libertarios, y a su vez cómo su nombre es mencionado en eventos alt-right (lo que ha llevado el nombre de Hoppe a la boca del SPLC). También hace mención al apoyo que tuvo Donald Trump por parte de la derecha alternativa durante su campaña, para después ponerse ésta en contra del ahora presidente Trump por ser otro presidente belicista más.

Hans-Hermann Hoppe realiza una crítica bastante acertada a la heterogeneidad y al difuso encuadre ideológico (en cuanto a objetivos) de la alt-right, no sin mencionar sus invitaciones a personajes líderes de la alt-right a los eventos libertarios, con quienes comparte su desdén por grupos como Students for Liberty y su desdén por la visión ultrateórica que tienen los falsos libertarios respecto de la realidad. Mientras esos libertarios serían teoría sin psicología ni sociología, la derecha alternativa sería psicología y sociología son teoría.

Hoppe identifica que, ya que la derecha alternativa no es monolítica sino que amplia y con objetivos diversos, hay un sector de la alt-right que tiene claras tendencias libertarias (razón por la cual invita a dichas personalidades a los eventos libertarios), y hace incluso un reconocimiento al sector por su apoyo a instancias libertarias:

Todos los alt-righters que han aparecido aquí, por ejemplo, han estado familiarizados con Rothbard y su trabajo, mientras que el candidato presidencial más reciente del Partido Libertario nunca había oído hablar del nombre de Rothbard, y todos ellos fueron simpatizantes de Ron Paul durante su campaña principal para la nominación como candidato presidencial del Partido Republicano, mientras que muchos autoproclamados libertarios atacaron y trataron de difamar a Ron Paul por su supuestamente “racistas” opiniones.

Esta realidad no monolítica de la alt-right provoca que exista un sector de ésta presente incompatibilidades con el libertarianismo: mientras que la oposición a la inmigración  indiscriminada y carente de selección es algo compatible con las ideas libertarias de libertad de asociación y oposición a la integración forzada, el estatismo, el proteccionismo económico y aranceles protectores serían ideas contrarias al libertarianismo y la prosperidad humana. Probablemente, el caso más emblemático del alejamiento ideológico con el libertarianismo sea Richard Spencer, quien en algún momento tenía fuertes tendencias libertarias. La decepción de Hoppe con Spencer se debe a que éste último ha priorizado el identitarismo por sobre el libertarianismo, logrando aceptar la idea de un socialismo para gente blanca, algo quizás chocante para el corazón libertario, pero no incoherente con el identitarismo, que pone a la identidad étnica y racial por encima de todo, surgiendo incluso la posibilidad de un nacionalismo blanco estrictamente homogéneo pero con tendencias de izquierda (véase Izquierda Alternativa, Nacionalismo Blanco de la Costa Oeste).

Si bien esta diversificación no-“derechista” sino que netamente identitaria provoca el rechazo de visceral de Hoppe, tampoco llama a descartar a la derecha alternativa ya que ve en ésta una aproximación a responder preguntas anteriormente sin respuestas, por ejemplo,

cómo mantener un orden social libertario y cómo llegar a tal orden a partir del actual y decididamente no libertario status quo.

La alt-right se ha acercado a las respuestas a través del sentido común, es decir, a partir de la observación simple de la realidad alejada de los marcos ideológicos que han terminado por nublar la visión de las demás ideologías influenciadas por la propaganda igualitarista e izquierdista, incluyendo al libertarianismo. La alt-right ha sabido sacar a la luz lo que estuvo durante décadas tapado por la Izquierda.

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