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El peligro subyacente en la Islamofobia

Francisco Albanese

Cierto sector del identitarismo europeo más cercano al liberalismo clásico se esfuerza en demostrar constantemente que no es islamofóbo (en respuesta a las acusaciones de los sectores musulmanes, progresistas y otros derivados de izquierda), lucha inútil, entendiendo que, desde su mirada, el ser humano es libre de pensar lo que quiera. Sin embargo, su islamofobia sí es evidente, lo que aumenta el peligro de la autodestrucción cultural. No hay que disculparse, pero sí hay que estar conscientes de los peligros que conlleva el dejarse llevar por las reacciones alérgicas.

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RE: Conservadurismo Inquisitorio de Izquierda

Lucas Blaset

El conservadurismo chileno es el principal enemigo de la libertad, de Patricio Lara, es una vergüenza de columna, no da ningún argumento. Primero debemos separar lo valórico de lo económico, porque no todo cambio es bueno y no todo cambio es liberal, si no tendríamos que defender cambios que sean opuestos unos de otros.

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Diferencialismo racial, especiación y relaciones intraespecíficas

Francisco Albanese

Cada defensor de una idea tratará de hacer que ésta prevalezca por sobre las otras, o que al menos sea escuchada por todos hasta que, fruto de sus esfuerzos y sus argumentos, alguna persona la capte, la abrace y también se vuelva defensora de esa idea. De hecho, el fin de defender una idea, es decir, externalizarla de la realidad individual para volverla pública, primero entre los más cercanos y luego a los más lejanos, es lograr que otros sufran una transformación desde un estado inicial hasta un estado de convencimiento respecto de una idea en particular. Posteriormente a esta transformación, el individuo convertido, tal como el mecanismo de un virus, pasará a replicar la información, buscando infectar a otros. (más…)

Diálogos identitarios y libertarios: Paleofuturismo Antartista

Francisco Albanese & Lucas Blaset

antartismo

Nota del editor: Luego de arreglar una reunión el día Lunes 12 de Octubre para discutir sobre instancias de encuentro entre el libertarianismo y el identitarismo, donde se trataron distintos temas relacionados con el pasado de las etnias que componen actualmente el Cono Sur, el presente de los países más meridionales del mundo, y el destino geopolítico, Lucas Blaset (liberal libertario) y yo acordamos en desarrollar una teoría libertaria y realista racial para el Cono Sur que estuviese nucleada en torno a la identidad —para el caso del sur de América— criolla, el espacio geopolítico antártico y una perspectiva nietzscheana arqueofuturista-paleofuturista.

Posiblemente, existirán puntos de disenso, algo normal en la elaboración de cualquier idea, pero esperamos que las convergencias aquí exhibidas sirvan para establecer un precedente en un aspecto poco explorado hasta ahora tanto en el identitarismo como en el libertarianismo.

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Caelum non animun mutant qui trans mare currunt

Patricio Villena

Si bien el problema de la inmigración viene aquejando fuertemente a Europa desde ya hace algunas décadas, es, sin lugar a dudas, durante las últimas semanas que se ha vivido el punto más álgido de una problemática que pareciese no tener fin, o no por lo menos mientras el actual régimen económico-político (porque es la economía lo que mueve en la actualidad a la política y no al revés) siga prosperando a pesar de su profunda crisis, la que amenaza más con provocar en –el mediano plazo– un colapso del mismo antes que un derrocamiento por sublevación popular.

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Diversificar es igualar hacia abajo

Algo casi omnipresente en las minorías, y cuasi obligatorio, es defenderse de los ataques de las mayorías, y no es raro ver reacciones violentas y brutales ante las presiones de las culturas hegemónicas o ante lo que se traduce como una ofensa al grupo, como lo fue, por mencionar un ejemplo, los incidentes en Ferguson, durante el año pasado.

Esta posición defensiva, más que ser lógica, es gatillada por disparadores irracionales que actúan como las defensas del organismo ante las amenazas externas, por lo que el objetivo subyacente a estas respuestas al ambiente es el de sobrevivir a cualquier costo.

En una sociedad donde la corrección política se hace transversal a todos sus círculos, la defensa instintiva, al volverse racional, civilizada, educada, termina transformando su clamor en un lloriqueo, sobre todo cuando sus peticiones son efectivamente escuchadas y se hace costumbre reclamar por lo que sea, como lo es el caso del Movimiento de Liberación Homosexual, cuyas demandas rayan en lo ridículo.

Congresista Tony Cárdenas.

Antes de la 87° entrega de los Academy Awards, u «Oscars», hemos podido atestiguar las denuncias y quejas de un congresista de origen «hispano» respecto a la poca diversidad exhibida en los nominados a los premios de la Academia para este año donde, sea cual sea la razón, dominaron los nominados de raza blanca.

Respecto a la falta de diversidad en los nominados, Cárdenas agregó en la carta que envió a Cheryl Boone Isaacs:

When we fail to include diverse, talented faces, reflecting both today and tomorrow’s America, we send a poor message to our youth and the world. We are not celebrating the diversity that makes this country unique.

Cuando fallamos al incluir rostros talentosos y diversos, reflejando a la América de hoy y mañana, enviamos un pobre mensaje a nuestra juventud y al mundo. No estamos celebrando la diversidad que hace único a este país.

Lo realmente triste de esta situación, es que la lucha por la diversidad continuamente se desvirtúa a sí misma al luchar por una «mayor diversidad» a través de una mera igualdad en cantidad, olvidando que la real diversidad, es decir, la diferencia, la desigualdad, aquélla que no es medible, está íntimamente relacionada con las cualidades, y éstas no pueden ser reducidas a una cuestión numérica.

Cuando una lucha por ser el mejor — en este caso, el mejor en su subsector de la industria cinematográfica — es impregnada de corrección política a través del cuoteo y la inclusión obligatoria, termina inevitablemente en la destrucción de la excelencia. La búsqueda cuantitativa de la igualdad termina por podrir la verdadera diversidad, pues ataca a la esencia de ésta, i.e., la calidad.

Peor aún, para los guerreros de la justicia social, buscar la diversidad a través de la igualdad no sólo hunde a la calidad en la nada sino, además, resta méritos a las minorías, al dar a entender que éstas deben valerse de una ayuda externa para poder competir. Y eso no habla muy bien de la lucha por la reivindicación.

Chelsea: sesgo hipócrita del liberalismo

Lo siento, por algo que no hice
Linché a alguien pero no sé a quién
Me culpas por la esclavitud de cien años antes de que nací

Culpable de ser blanco.

Minor Threat, «Guilty Of Being White«

 

En un acto dominado más por los impulsos instintivos con una plena racionalidad, hinchas del Chelsea negaron a un ciudadano de raza negra la subida a un vagón del metro, lo que ha provocado una ola de réplicas tanto en el mundo del fútbol, como en la opinión pública no futbolera.

Sin miedo a caer en el saco de la corrección política, reconocer lo denigrante que es para el afectado la acción de los hinchas del Chelsea no es algo que necesite mucho análisis. Desgraciadamente, en un mundo donde se promueve el individualismo y la victimización de las «minorías», la opinión pública no analiza objetivamente las causas de las cosas, y mucho menos hace una retroalimentación respecto a sus propias opiniones y visiones. Constantemente, la población se culpa de lo que le ocurrió a otros que ni siquiera llegaron a conocer, algo así como un pecado original que tienen que cargar durante todas sus vidas y, por esto mismo, soportar todas las consecuencias.

Es así, como la actitud irracional de los hinchas del Chelsea –para la opinión pública– es fruto de la mera intolerancia y racismo, por lo que figuran como culpables y dignos de ser detestados por la estricta tolerancia humanista. Ahora bien, hay un lado oscuro de la verdad, donde las manifestaciones de odio e intolerancia no son producto de la generación espontánea, sino que revisten un sinnúmero de condiciones y factores que resultan en acciones tan simples pero significativas como no permitir a alguien la entrada a un vagón de metro.

Detrás de la acción de los hinchas no hay sólo un prejuicio racialmente motivado, sino que hay todo un aparataje de coerción sistematizada que conduce a estas fisuras de odio en el cuento de hadas de la sociedad perfecta que pretende imponer el Liberalismo. Detrás de la acción hay una Europa que ve cómo su suelo va siendo invadido, cómo sus habitantes nativos son hostigados por sus propios gobiernos imponiendo culpas sobre sus cabezas. Detrás de la acción irracional hay también tasas de criminalidad que aumentan, apropiación de barrios por parte de inmigrantes y una verdadera campaña de sustitución de la población nativa de Europa.

Hay odio, sí, pero no es un odio gratuito, y es un odio suficiente para hacer pedazos el sueño multiculti de los liberales y hundir a Europa en un caldo de intolerancia y prejuicio.

Los mismos que acongojados levantan sus brazos al cielo, que hacen mea culpa de lo que le han hecho al mundo, que fomentan ONGs para detener el racismo y la xenofobia, son los que callan ante la ocupación, el Gran Reemplazo y ante el hostigamiento a los ciudadanos de origen europeo para el abandono de sus vecindarios por parte de aquéllos que no respetan las leyes pero que no temen a ampararse en ellas si es que pueden sacarles provecho.

Una vez más, la diversidad nos demuestra que no sólo no funciona, sino que, hoy por hoy, está siendo la piedra angular del detrimento de Europa.